El perrito que tengo es una especie de mezcla de Yorkshire con algo un poco mas grande. Nunca he sido yo de perros, pero este se lo regalaron a mi hija por su cumple y no pude rechazarlo. Es una cosita muy mona, pero muy nerviosa. Cualquiera que venga a casa es olisqueado, lamido, tocado con la patita, vamos, examinado a fondo y solo despues de eso y en el caso de aprobacion el perro se queda tranquilo en presencia de esta persona.
Por ese motivo cada vez que atiendo a alguien en casa el perro se queda encerrado en otra habitacion.
...
- ¡Que bueno ha sido! ¿Verdad? -me pregunto tumbado boca arriba.
- Si - conteste yo sacandole el preservativo. Como siempre hice un nudo en ese para que no se escapasen los "niños, niñas y otros" y lo tire al suelo. Me tumbe y empecé la tipica intrascendente charla mientras acariciaba suavemente la barriga del cliente.
A rato se levanto y fue a ducharse. Yo como de costumbre me di la vuelta para recoger el preservativo, pero... no estaba ahi. ¡Habia desaparecido! Desnuda empece a dar vueltas por la habitacion mirando en todos los rincones. Claramente no estaba ahi. El cliente salió de la ducha y se apuntó a la busqueda.
- Es que luego viene mi hija y si encuentra eso no se que explicacion le podria dar - justificaba yo la importancia de la tarea.
- ¿Pues, donde lo habras metido? - contesto el cliente mirando detras de la cama.
Y entonces le vi. El pequeño ladron tan tranquilo estaba sentado en el suelo del pasillo lamiendose el culo.
-¡Eres tu, ladron! -grite yo con alegria de por fin encontrar la explicacion a la fantastica desaparecion del preservativo.
El perro me miro con su sonrisita habitual y siguio tan tranquilo con su importante tarea. El muy espabilado habia salido de su encierro y seguramente habia robado el tesoro. Yo, me tranquilice un poco, pero al dar la vuelta por el piso comprendi que no seria facil encontrar el objeto.
- Vete a saber donde lo habra metido - dije yo a mi misma, mientras el cliente ya desesperado rebuscaba por debajo de la mesa. - Tu tranquilo ya lo encontrare, no te preocupes -le dije yo al cliente, pensando justo lo contrario.
- Mandame un whats cuando lo encuentres - me dijo despidiendose. Cerre la puerta y, ¡oh cielos! ahi estaba escondido en uno de los zapatos de la niña el tesoro lleno de "otros".
"Menos mal", pense yo tirandolo a la basura. "Si lo encuentra la niña en su zapato no veas la que se lia"...
Soy Alicia una chica escort, sígueme en mis aventuras en la cama y también fuera de ella. Conmigo descubrirás el sexo y el amor, la farsa y la realidad, la riqueza y la miseria. Sígueme allá donde vaya y puede que descubras la salsa de la vida. Visitaras los clubs de España y en su interior conocerás el mundo de la prostitución. Deja volar tu imaginación y vivirás momentos excepcionales, conocerás gente especial y como poco lo pasaras muy bien riéndote conmigo.
lunes, 15 de junio de 2015
martes, 9 de junio de 2015
SIERRA NEVADA
Mis aventuras en la tierra soñada no acababan en Granada. Al llegar a hotel por fin pude tumbarme en la cama. Solo las ganas de quitarme el polvo del viaje pudieron hacerme levantar. Imaginandome lo calentita y relajadita que estaria en la bañera tumbadita me quite rapipdamente la ropa y fui corriendo al baño. Y, oh que decepcion! el baño no tenia bañera, sino un diminuto plato de ducha en el rinconcito.
- ¿Pero no se suponia que esto tendria bañera? - grite yo a mi acompañante metiendome ya en la ducha. El hizo parecer como si no me oiera. Abri el grifo, y, oh que horror! apenas salia el agua y encima fria. Me cage mentalmente en todos los dioces, en mi acompañante, en tierra soñada y me lave como pude con cuatro gotas de agua fria. Al salir de ahi puse la cara de cabreo inmenso y mi acompañante enseguida cambio la estrategia de no oir las cosas a intentar arreglarlas sin resultado. Se fue a la recepcion a preguntar por el agua y volvio comentando que no habia mas habitaciones libres y que nos teniamos que fastidiar con lo que habia.
Sali al balcon a fumar. Al menos la vista era agradable: se podia ver toda la ciudad y en el horizonte el sol diciendo el ultimo "hasta mañana" antes de esconderse detras de la montaña. Ahora me tocaba trabajar con mi granadino y no tenia ni ganas, ni fuerzas, ni tampoco estaba de buen humor...
...La mañana siguiente le pregunte: "¿A que hora vienes?"
- A eso de las tres, supongo. Cuando venga comeremos juntos.
- Pero tengo que salir del hotel antes de las doce, verdad?
- Si, dejas las maletas en la recepcion y te vas a dar un paseo por la ciudad - encontro rapidito la solucion.
Las ganas que tenia yo de dar vueltas por la ciudad eran "inmensas" teniendo en cuenta que el dia anterior hice como 20 km por las calles de Granada.
A las doce en punto estaba yo en la recepcion dejando las maletas en el trastero. Me fui a dar una vuelta, ya que era mas divertido que estar sentada en la escalera del hotel esperando a mi principe poco azul. La ciudad resulto tener mucha mas agua en las calles que en el hotel. En cada plaza y placita habia al menos una fuente y todas funccionaban. Los arboles cubiertas por las hojas de verde intenso parecian no tener falta de agua. Me dieron envidia y me compre una botella de agua como si con eso pudiera compensar mis duchas sin agua.
A las tres estaba yo sentada en las escaleras del hotel esperando al granadino que parecia no llegar nunca. Por fin llego y fuimos a comer a primer restaurante mas o menos aceptable que vimos.
- Podriamos ir a la Sierra Nevada - pregunte yo - me hace mucha ilusion.
- Si, supongo, nunca estuve ahi - me contesto pensando supongo de que si realmente era buena idea.
Depues de catorze vueltas por fin llegamos a la Sierra Nevada. Las montañas plagadas de hoteles de todos los colores y arquitecturas, tiendecitas, cafeterias y una pantalla gigante en el medio de la plaza principal - todo parecia estar esperando a la llegada de invierno para poder volver a llenarse de vida, nieve y diversion.
Me imagine como deberia de ser el lugar en invierno y me enomore de La Sierra Nevada. El aire fresco y limpio parecia haber envenenado mis pulmones acostumbrados a la contaminacion de Barcelona. Como idiota empeze a sonreir al sol radiante y hacer pajarito con las manos en el aire. El granadino tambien parecia feliz e intocsicado por la altura y el oxigeno.
Nos estiramos en las tumbonas de la unica cafeteria que estaba abierta y guardamos silencio observando el sol brillante a travez a de las gafas del sol y respirando el aire de la montaña.
Era la hora de ir al aeropuerto. Yo me queria quedar ahi en aquella tumbona para siempre.
- Esto tiene que ser precioso en invierno - dije yo suspirando - me habria gustado volver aqui para pasar unos dias esquiando.
- Que va, si esto esta plagado de gente en la temporada y todo es carissimo - contesto el, pero despues se lo penso dos veces y añadio - a lo mejor podriamos venir aqui en invierno, habra que hacer numeros.
Le regale la sonrisa de agradecimiento no porque realmente creia que me traeria aqui otra vez, sino porque al menos me dejo un poco de esperanza de que podria volver.
De vuelta en el aeropuerto de Granada estabamos otra vez esperando el avion que se retrasaba. Yo sentada como siempre en la maleta con la cara de cansansio y melancolia observaba carteles de propaganda.
- ¿Que te parecio el viaje? - me pregunto mi acompañante
- Esperate que todavia no hemos llegado a Barcelona, a ver que desgracia nos espera de camino - conteste yo con mi humor un poco deprimente.
- Esperate, que no se donde esta el tiquet de parquing - de repente se preocupo el y empezo a rebuscar entre un monton de papeles en su agenda.
- Lo que faltaba - dije yo tranquilamente. Ya no me importaban tonterias como esta. Encontre el lugar de mis sueños - La Sierra Nevada y respire el aire que tanto me faltaba en mi claustrofobico pisito de Cornella de Llobregat.
A pesar de todas las desgracias el viaje ha sido maravilloso. Solo sueño en volver a mi tierra soñada...
- ¿Pero no se suponia que esto tendria bañera? - grite yo a mi acompañante metiendome ya en la ducha. El hizo parecer como si no me oiera. Abri el grifo, y, oh que horror! apenas salia el agua y encima fria. Me cage mentalmente en todos los dioces, en mi acompañante, en tierra soñada y me lave como pude con cuatro gotas de agua fria. Al salir de ahi puse la cara de cabreo inmenso y mi acompañante enseguida cambio la estrategia de no oir las cosas a intentar arreglarlas sin resultado. Se fue a la recepcion a preguntar por el agua y volvio comentando que no habia mas habitaciones libres y que nos teniamos que fastidiar con lo que habia.
Sali al balcon a fumar. Al menos la vista era agradable: se podia ver toda la ciudad y en el horizonte el sol diciendo el ultimo "hasta mañana" antes de esconderse detras de la montaña. Ahora me tocaba trabajar con mi granadino y no tenia ni ganas, ni fuerzas, ni tampoco estaba de buen humor...
...La mañana siguiente le pregunte: "¿A que hora vienes?"
- A eso de las tres, supongo. Cuando venga comeremos juntos.
- Pero tengo que salir del hotel antes de las doce, verdad?
- Si, dejas las maletas en la recepcion y te vas a dar un paseo por la ciudad - encontro rapidito la solucion.
Las ganas que tenia yo de dar vueltas por la ciudad eran "inmensas" teniendo en cuenta que el dia anterior hice como 20 km por las calles de Granada.
A las doce en punto estaba yo en la recepcion dejando las maletas en el trastero. Me fui a dar una vuelta, ya que era mas divertido que estar sentada en la escalera del hotel esperando a mi principe poco azul. La ciudad resulto tener mucha mas agua en las calles que en el hotel. En cada plaza y placita habia al menos una fuente y todas funccionaban. Los arboles cubiertas por las hojas de verde intenso parecian no tener falta de agua. Me dieron envidia y me compre una botella de agua como si con eso pudiera compensar mis duchas sin agua.
A las tres estaba yo sentada en las escaleras del hotel esperando al granadino que parecia no llegar nunca. Por fin llego y fuimos a comer a primer restaurante mas o menos aceptable que vimos.
- Podriamos ir a la Sierra Nevada - pregunte yo - me hace mucha ilusion.
- Si, supongo, nunca estuve ahi - me contesto pensando supongo de que si realmente era buena idea.
Depues de catorze vueltas por fin llegamos a la Sierra Nevada. Las montañas plagadas de hoteles de todos los colores y arquitecturas, tiendecitas, cafeterias y una pantalla gigante en el medio de la plaza principal - todo parecia estar esperando a la llegada de invierno para poder volver a llenarse de vida, nieve y diversion.
Me imagine como deberia de ser el lugar en invierno y me enomore de La Sierra Nevada. El aire fresco y limpio parecia haber envenenado mis pulmones acostumbrados a la contaminacion de Barcelona. Como idiota empeze a sonreir al sol radiante y hacer pajarito con las manos en el aire. El granadino tambien parecia feliz e intocsicado por la altura y el oxigeno.
Nos estiramos en las tumbonas de la unica cafeteria que estaba abierta y guardamos silencio observando el sol brillante a travez a de las gafas del sol y respirando el aire de la montaña.
Era la hora de ir al aeropuerto. Yo me queria quedar ahi en aquella tumbona para siempre.
- Esto tiene que ser precioso en invierno - dije yo suspirando - me habria gustado volver aqui para pasar unos dias esquiando.
- Que va, si esto esta plagado de gente en la temporada y todo es carissimo - contesto el, pero despues se lo penso dos veces y añadio - a lo mejor podriamos venir aqui en invierno, habra que hacer numeros.
Le regale la sonrisa de agradecimiento no porque realmente creia que me traeria aqui otra vez, sino porque al menos me dejo un poco de esperanza de que podria volver.
De vuelta en el aeropuerto de Granada estabamos otra vez esperando el avion que se retrasaba. Yo sentada como siempre en la maleta con la cara de cansansio y melancolia observaba carteles de propaganda.
- ¿Que te parecio el viaje? - me pregunto mi acompañante
- Esperate que todavia no hemos llegado a Barcelona, a ver que desgracia nos espera de camino - conteste yo con mi humor un poco deprimente.
- Esperate, que no se donde esta el tiquet de parquing - de repente se preocupo el y empezo a rebuscar entre un monton de papeles en su agenda.
- Lo que faltaba - dije yo tranquilamente. Ya no me importaban tonterias como esta. Encontre el lugar de mis sueños - La Sierra Nevada y respire el aire que tanto me faltaba en mi claustrofobico pisito de Cornella de Llobregat.
A pesar de todas las desgracias el viaje ha sido maravilloso. Solo sueño en volver a mi tierra soñada...
lunes, 8 de junio de 2015
ALHAMBRA
El viaje empezo a la mala hora y con mala leche. Me vino a recoger a casa a las 5 de la mañana. Yo con el sueño en todas partes de mi cuerpo no tenia ganas ni de hablar. Pasada una hora estaba yo sentada encima de la maleta en el aeropuerto del Prat esperando al avion que venia con retraso.
Despues de la espera de mas de una hora y el vuelo bastante incomodo por fin aterrizamos. Yo estaba desesperada por llegar a la ciudad de la cual me habian hablado tanto y la cual hacia tiempo que queria visitar. Pero mis desgracias solo acababan de empezar.
La compania de alquiler de coches nos tuvo esperando en la cola casi una hora. Cuando por fin obtuvimos la llave y nos metimos en el diminuto FIAT se arranco con facilidad y al recorrer dos metros se apago y no volvio a arrancar. Nos tuvieron una hora mas en el aeropuerto hasta que por fin conseguimos otro coche que al menos funccionaba.
Por fin estabamos en Granada - tierra soñada. Tenia hambre, sed, ganas de mear y yo que se cuantas cosas mas. Encontramos un bar cualquiera y pedimos como de costumbre para mi cafe con leche corto y un croissant y para el un cafe solo. Sin embargo, famosa por su tapeo Andalucia, en la piel de camarera nos dijo que nos traia el desayuno tipico de ahi. La bandeja llena de tapas con dos cañas de cerveza y un florero con una flor aparecio en nuestra mesa por sorpresa. La sorpresa acabo siendo amarga cuando trajeron la cuenta.
Mi acompañante que era de origen Granadino presumia de saberlo todo de su ciudad natal. Por supuesto yo confiaba en sus conocimientos. Pero poco a poco fui descubriendo que viviendo toda la vida en Catalunya sabia de Granada mas o menos lo mismo que yo. Fuimos en busqueda del Alhambra dado que antes de salir de viaje en los articulos lei que no se puede ir a Granada y no visitar Alhambra. Acabamos andando kilometros en direcciones diferentes y nunca alcanzamos la famosa Alhambra. Cuando tenia ya los pies destrocados y los muslos dolidos por fin vi las murallas.
La antigua reliquia arabe se aposentaba majestuosamente sobre la ciudad sin ropmer sin embargo la harmonia del conjunto. Las murallas y palacios medio escondidos entre los jardines le proporcionaban a la ciudad ese encanto especial que hace de Granda una ciudad unica.
Queria entrar dentro del recinto, pero descubri que las entradas se tenian que haber comprado con un mes de antelacion pòr internet. Fue una gran decepcion no poder visitar Alahmbra por dentro. Mi acompante sin embargo, el gran experto de Granda, me comento de que tampoco valia tanto la pena. Que no habia nada interesante por dentro. Que gran capullo!
Nos fuimos de ahi al centro de la ciudad en busqueda del restaurante para comer. En la entrada a una de las plazas me ataco una gitana vieja con un ramo de hierbas desecadas diciendome que esas flores yo las necesitaba urgentemente para mejorar mi suerte. Me costo trabajo desaserme de ella mientras agarraba mi bolso con fuerza por si acaso.
Despues de comer fuimos a buscar el coche que ninguno de los dos sabia donde estaba. Nos dimos un monton de vueltas por Granada subiendo y bajando las calles, callejones y callejuelas. Por fin cuando yo ya estaba por ponerme histerica lo encontramos.
Al meterme al coche me quite las bambas y calcetines que estaban ardiendo y dije que no queria volver a ver Granada ni en sueños. Eso era una gran mentira. La ciudad me encanto, pero quizas con un acompañante mas Granadino la excursion seria mas agradable.
Cojimos el rumbo a Jaen donde teniamos el hotel. Estaba tan cansada que me hundi en el sueño sobre los principes y princesas arabes de los siglos pasados hasta que un brusco frenazo del coche me desperto de repente. Por poco nos comimos el culo del coche de delante a pocos metros de Jaen...
CONTINUARA...
Despues de la espera de mas de una hora y el vuelo bastante incomodo por fin aterrizamos. Yo estaba desesperada por llegar a la ciudad de la cual me habian hablado tanto y la cual hacia tiempo que queria visitar. Pero mis desgracias solo acababan de empezar.
La compania de alquiler de coches nos tuvo esperando en la cola casi una hora. Cuando por fin obtuvimos la llave y nos metimos en el diminuto FIAT se arranco con facilidad y al recorrer dos metros se apago y no volvio a arrancar. Nos tuvieron una hora mas en el aeropuerto hasta que por fin conseguimos otro coche que al menos funccionaba.
Por fin estabamos en Granada - tierra soñada. Tenia hambre, sed, ganas de mear y yo que se cuantas cosas mas. Encontramos un bar cualquiera y pedimos como de costumbre para mi cafe con leche corto y un croissant y para el un cafe solo. Sin embargo, famosa por su tapeo Andalucia, en la piel de camarera nos dijo que nos traia el desayuno tipico de ahi. La bandeja llena de tapas con dos cañas de cerveza y un florero con una flor aparecio en nuestra mesa por sorpresa. La sorpresa acabo siendo amarga cuando trajeron la cuenta.
Mi acompañante que era de origen Granadino presumia de saberlo todo de su ciudad natal. Por supuesto yo confiaba en sus conocimientos. Pero poco a poco fui descubriendo que viviendo toda la vida en Catalunya sabia de Granada mas o menos lo mismo que yo. Fuimos en busqueda del Alhambra dado que antes de salir de viaje en los articulos lei que no se puede ir a Granada y no visitar Alhambra. Acabamos andando kilometros en direcciones diferentes y nunca alcanzamos la famosa Alhambra. Cuando tenia ya los pies destrocados y los muslos dolidos por fin vi las murallas.
La antigua reliquia arabe se aposentaba majestuosamente sobre la ciudad sin ropmer sin embargo la harmonia del conjunto. Las murallas y palacios medio escondidos entre los jardines le proporcionaban a la ciudad ese encanto especial que hace de Granda una ciudad unica.
Queria entrar dentro del recinto, pero descubri que las entradas se tenian que haber comprado con un mes de antelacion pòr internet. Fue una gran decepcion no poder visitar Alahmbra por dentro. Mi acompante sin embargo, el gran experto de Granda, me comento de que tampoco valia tanto la pena. Que no habia nada interesante por dentro. Que gran capullo!
Nos fuimos de ahi al centro de la ciudad en busqueda del restaurante para comer. En la entrada a una de las plazas me ataco una gitana vieja con un ramo de hierbas desecadas diciendome que esas flores yo las necesitaba urgentemente para mejorar mi suerte. Me costo trabajo desaserme de ella mientras agarraba mi bolso con fuerza por si acaso.
Despues de comer fuimos a buscar el coche que ninguno de los dos sabia donde estaba. Nos dimos un monton de vueltas por Granada subiendo y bajando las calles, callejones y callejuelas. Por fin cuando yo ya estaba por ponerme histerica lo encontramos.
Al meterme al coche me quite las bambas y calcetines que estaban ardiendo y dije que no queria volver a ver Granada ni en sueños. Eso era una gran mentira. La ciudad me encanto, pero quizas con un acompañante mas Granadino la excursion seria mas agradable.
Cojimos el rumbo a Jaen donde teniamos el hotel. Estaba tan cansada que me hundi en el sueño sobre los principes y princesas arabes de los siglos pasados hasta que un brusco frenazo del coche me desperto de repente. Por poco nos comimos el culo del coche de delante a pocos metros de Jaen...
CONTINUARA...
miércoles, 3 de junio de 2015
EL CAMIONERO
- Podrias venir a mi camion? - me preguntaba el pesado por WhatsApp.
- No, prefiero hacerlo en mi camita que se esta muy bien aqui
- Y me podrias mandar una foto tuya, te pagaria 5 euros por ella.
- Vendras aqui con 5 euros para pagarme la foto?
- Te recargo el telefono si quieres
- Ah, bien, vale
Le mande una de las fotos que tenia en el movil pensando que era un payaso y que seguramente no me recargaria el telefono. Pero me equivoque. En 10 minutos llego el mensaje de recarga de 10 euros.
- Me ha encantado tu foto. Te carge 10 euros para tener el saldo en mi cuenta para la proxima foto - no tardo en llegar el mensaje del pesado.
Asi empezo nuestra relacion estraña por WhatsApp. Me recargaba todos mis telefonos y los de mis conocidos que tenian targeta prepago mientras yo le enviaba mis fotos.
Un dia llego la nueva propuesta: "¿Me dejarias escuchar como lo haces con un cliente?
Yo dudaba de la legalidad y la moralidad del asunto, asi que pregunte a uno de mis clientes si le importaria que lo hiciera. No le importo ni mas minimo, es mas parecia hacerle gracia y, claro sabiendo que el otro estaba escuchando empezo a hacer el teatro: exagerar los gemidos, decir frases poeticas, e intentar vender mi imagen a lo maximo.
Acabe cobrando del uno y del otro.
Ahora ya no eran solo fotos sino tambien las escuchas diarias de todos los clientes que aceptaban la propuesta. A todos les hacia gracia y parecia enriquecer mas nuestras relaciones sexuales.
- Hoy es mi cumpleaños, ¿me podrias regalar una foto o una escucha?
- Por supuesto - dije yo pensando en que a ese ritmo pronto tendria que hacer fotos nuevas
- Y yo quiero mimarte, cobro esta semana y quisiera regalarte algo, que pòdria ser?
- Me gusta la ropa interior, pero la tengo que probar antes de comprar.
- Bien, pues vas, la pruebas y me mandas la foto de la ropita y de la etiqueta y la direccion de la tienda. Yo te la compro.
- Y como me lo das? tambien por telefono?
- Eh, eso no lo he pensado, entonces como lo hago?
- Porque no vienes con ello a verme? Por fin nos conoceremos y echaremos un polvito
- Hecho
Mañana me toca ir a probar la ropita sexy. Que ilusion!!! A ver si es verdad y me lo regala...
- No, prefiero hacerlo en mi camita que se esta muy bien aqui
- Y me podrias mandar una foto tuya, te pagaria 5 euros por ella.
- Vendras aqui con 5 euros para pagarme la foto?
- Te recargo el telefono si quieres
- Ah, bien, vale
Le mande una de las fotos que tenia en el movil pensando que era un payaso y que seguramente no me recargaria el telefono. Pero me equivoque. En 10 minutos llego el mensaje de recarga de 10 euros.
- Me ha encantado tu foto. Te carge 10 euros para tener el saldo en mi cuenta para la proxima foto - no tardo en llegar el mensaje del pesado.
Asi empezo nuestra relacion estraña por WhatsApp. Me recargaba todos mis telefonos y los de mis conocidos que tenian targeta prepago mientras yo le enviaba mis fotos.
Un dia llego la nueva propuesta: "¿Me dejarias escuchar como lo haces con un cliente?
Yo dudaba de la legalidad y la moralidad del asunto, asi que pregunte a uno de mis clientes si le importaria que lo hiciera. No le importo ni mas minimo, es mas parecia hacerle gracia y, claro sabiendo que el otro estaba escuchando empezo a hacer el teatro: exagerar los gemidos, decir frases poeticas, e intentar vender mi imagen a lo maximo.
Acabe cobrando del uno y del otro.
Ahora ya no eran solo fotos sino tambien las escuchas diarias de todos los clientes que aceptaban la propuesta. A todos les hacia gracia y parecia enriquecer mas nuestras relaciones sexuales.
- Hoy es mi cumpleaños, ¿me podrias regalar una foto o una escucha?
- Por supuesto - dije yo pensando en que a ese ritmo pronto tendria que hacer fotos nuevas
- Y yo quiero mimarte, cobro esta semana y quisiera regalarte algo, que pòdria ser?
- Me gusta la ropa interior, pero la tengo que probar antes de comprar.
- Bien, pues vas, la pruebas y me mandas la foto de la ropita y de la etiqueta y la direccion de la tienda. Yo te la compro.
- Y como me lo das? tambien por telefono?
- Eh, eso no lo he pensado, entonces como lo hago?
- Porque no vienes con ello a verme? Por fin nos conoceremos y echaremos un polvito
- Hecho
Mañana me toca ir a probar la ropita sexy. Que ilusion!!! A ver si es verdad y me lo regala...
martes, 2 de junio de 2015
EL TRASTERO
Me estaba esperando en la calle como siempre, pero esta vez su perro no le acompañaba.
- Y tu perro? - pregunte yo poniendo la cara de como si realmente me importaba su mascota.
- Esta en casa - me contesto. Note cierto nerviosismo en su comportamiento y empece a preocuparme. Ni dios sabe que le puede ocurrir a un cliente, aunque sea conocido. A veces crees que conoces a la persona lo suficiente como para poder predecir sus acciones y un dia va y te sorprende. Vale si es una sorpresa agradable, pero ¿y si no lo es? A mi la verdad no me gustan nada las sorpresas, mas que nada porque segun la estadistica 99% de ellas son las que tu no quieres que pasen.
Y esta vez ya notaba yo que me esperaba una sorpresa.
- Estas bien? - le pregunte mientras ibamos hacia el accensor. No es que quisiera saber como estaba, sino que esperaba que me dijera algo antes de encontrarme con la sorpresa.
- Si, nada, hoy es festivo, que es raro, es lunes ya sabes, y...
Se abrio la puerta del ascensor y entramos. Y en este instante me di cuenta de que estabamos en el lugar equivocado. Mi cliente vivia en un loft de planta baja por lo que no teniamos porque coger ningun ascensor. Cuando el apreto el boton del -1 a mi ya me habia entrado el panico.
- ... bueno, mi mujer esta en casa... - seguia el. Yo notaba como la sangre de todo mi cuerpo venia a mi cara.
- Por eso vamos al trastero. - me comento. Tal como me asuste, de la misma manera me desasuste, rapida y silenciosamente.
- Ah!, no sabia que tuvieras un trastero... - dije yo la primera tonteria que me paso por la cabeza mientras recorriamos el corredor lleno de puertas con numeros.
- Si, esta justo debajo de mi casa - dijo el abriendo la puerta del numero 13.
"Encima el 13" - pense yo - "no podia ser otro numero, claro". Despues me acorde de que el 13 solia ser bueno para mi. Me acuerdo de haber estudiado de todo el contenido para un examen de derecho civil solo la pregunta 13 y me toco exactamente esa pregunta. Que suerte! Bueno fue suerte para aquel entonces, ahora pienso que si repitiera el examen a lo mejor ahora sabria mas del derecho civil.
La luz que encendio mostro todo el contenido del trastero: cajas, baules, bicis, estanterias llenas de chismes, bolsas de plastico y yo que se mas. Pero lo que mas destacaba en todo aquel caos de cosas eran las paredes sucias y llenas de manchas de humedad.
Le sonrei simpaticamente mientras buscaba donde colocar mi bolso para que no se manchara con nada. Encontre un plastico que parecia recientemente traido y por lo tanto menos sucio, puese ahi mis cosas y empeze con mi trabajo intentando respirar lo menos posible para no pillar ninguna enfermedad estraña y ademas porque todo aquello apestaba a trapos sucios.
Me puso contra la asquerosa pared y con sus movimientos rapidos y firmes empujaba mi cuerpo hacia ella, lo cual yo intentaba evitar a toda costa. Como de costumbre empeze a gemir.
- No hagas ruidos, mi mujer esta justo encima de nosotros viendo la tele - me dijo acelerando la marcha.
Me calle rapidamente y solo pensaba en esa mujer que seguramente no sabia nada de las aventuras de su marido.
Por fin llego el orgasmo tan deseado (sobre todo por mi para poder salir de aquel antro). Le quite el preservativo y lo envolvi en las servilletas de McDonald's que siempre llevo en el bolso. (Cada vez que voy ahi me llevo unas cuantas por si acaso).
- Podrias tirarlo en la calle? - me pregunto.
- Pues claro - conteste amablemente mientras pensaba "si no fuera por mis servilletas ya me diras como iria yo con el preservativo lleno de esperma por la calle".
En este instante vi algo moviendose al lado de una caja. Un grito de horror salio de mi boca. Era una enorme cucaracha, una de estas aplastadas con alas de color marron oscuro que saben escalar por las paredes e incluso dicen que saben volar. Tal como estaba, completamente desnuda y con el preservativo envuelto en la servilleta sali pitando del trastero moviento las manos histericamente con intencion de quitarme de encima las cucarachas que parecian atacarme. Soy conciente que es patetico tener tanto miedo a estos bichos, pero es superior a mi. Ahi en el corredor desnuda e indefensa estaba yo asegurandome de que no habia nadie ni en mi pelo ni en mi espalda. Mientras tanto el cliente flipando en colores con mi sujetador en la mano intentaba pasarmelo desde el trastero. Me vesti tan rapido como pude sin volver al trastero; por suerte a ningun vecino se le ocurrio bajar en esos momentos ahi.
- Vaya!, no sabia que tenias tanto miedo - me dijo el cliente ya en el ascensor.
- Ya - conteste yo la palabra salvadora para no decirle todo lo que pensaba de el y su trastero.
- Hasta otra entonces - se despedio de mi
- Hasta otra - conteste yo con la sonrisa forzada mientras salia del portal con el preservativo lleno de esperma envuelto en la servilleta de McDonald's...
- Y tu perro? - pregunte yo poniendo la cara de como si realmente me importaba su mascota.
- Esta en casa - me contesto. Note cierto nerviosismo en su comportamiento y empece a preocuparme. Ni dios sabe que le puede ocurrir a un cliente, aunque sea conocido. A veces crees que conoces a la persona lo suficiente como para poder predecir sus acciones y un dia va y te sorprende. Vale si es una sorpresa agradable, pero ¿y si no lo es? A mi la verdad no me gustan nada las sorpresas, mas que nada porque segun la estadistica 99% de ellas son las que tu no quieres que pasen.
Y esta vez ya notaba yo que me esperaba una sorpresa.
- Estas bien? - le pregunte mientras ibamos hacia el accensor. No es que quisiera saber como estaba, sino que esperaba que me dijera algo antes de encontrarme con la sorpresa.
- Si, nada, hoy es festivo, que es raro, es lunes ya sabes, y...
Se abrio la puerta del ascensor y entramos. Y en este instante me di cuenta de que estabamos en el lugar equivocado. Mi cliente vivia en un loft de planta baja por lo que no teniamos porque coger ningun ascensor. Cuando el apreto el boton del -1 a mi ya me habia entrado el panico.
- ... bueno, mi mujer esta en casa... - seguia el. Yo notaba como la sangre de todo mi cuerpo venia a mi cara.
- Por eso vamos al trastero. - me comento. Tal como me asuste, de la misma manera me desasuste, rapida y silenciosamente.
- Ah!, no sabia que tuvieras un trastero... - dije yo la primera tonteria que me paso por la cabeza mientras recorriamos el corredor lleno de puertas con numeros.
- Si, esta justo debajo de mi casa - dijo el abriendo la puerta del numero 13.
"Encima el 13" - pense yo - "no podia ser otro numero, claro". Despues me acorde de que el 13 solia ser bueno para mi. Me acuerdo de haber estudiado de todo el contenido para un examen de derecho civil solo la pregunta 13 y me toco exactamente esa pregunta. Que suerte! Bueno fue suerte para aquel entonces, ahora pienso que si repitiera el examen a lo mejor ahora sabria mas del derecho civil.
La luz que encendio mostro todo el contenido del trastero: cajas, baules, bicis, estanterias llenas de chismes, bolsas de plastico y yo que se mas. Pero lo que mas destacaba en todo aquel caos de cosas eran las paredes sucias y llenas de manchas de humedad.
Le sonrei simpaticamente mientras buscaba donde colocar mi bolso para que no se manchara con nada. Encontre un plastico que parecia recientemente traido y por lo tanto menos sucio, puese ahi mis cosas y empeze con mi trabajo intentando respirar lo menos posible para no pillar ninguna enfermedad estraña y ademas porque todo aquello apestaba a trapos sucios.
Me puso contra la asquerosa pared y con sus movimientos rapidos y firmes empujaba mi cuerpo hacia ella, lo cual yo intentaba evitar a toda costa. Como de costumbre empeze a gemir.
- No hagas ruidos, mi mujer esta justo encima de nosotros viendo la tele - me dijo acelerando la marcha.
Me calle rapidamente y solo pensaba en esa mujer que seguramente no sabia nada de las aventuras de su marido.
Por fin llego el orgasmo tan deseado (sobre todo por mi para poder salir de aquel antro). Le quite el preservativo y lo envolvi en las servilletas de McDonald's que siempre llevo en el bolso. (Cada vez que voy ahi me llevo unas cuantas por si acaso).
- Podrias tirarlo en la calle? - me pregunto.
- Pues claro - conteste amablemente mientras pensaba "si no fuera por mis servilletas ya me diras como iria yo con el preservativo lleno de esperma por la calle".
En este instante vi algo moviendose al lado de una caja. Un grito de horror salio de mi boca. Era una enorme cucaracha, una de estas aplastadas con alas de color marron oscuro que saben escalar por las paredes e incluso dicen que saben volar. Tal como estaba, completamente desnuda y con el preservativo envuelto en la servilleta sali pitando del trastero moviento las manos histericamente con intencion de quitarme de encima las cucarachas que parecian atacarme. Soy conciente que es patetico tener tanto miedo a estos bichos, pero es superior a mi. Ahi en el corredor desnuda e indefensa estaba yo asegurandome de que no habia nadie ni en mi pelo ni en mi espalda. Mientras tanto el cliente flipando en colores con mi sujetador en la mano intentaba pasarmelo desde el trastero. Me vesti tan rapido como pude sin volver al trastero; por suerte a ningun vecino se le ocurrio bajar en esos momentos ahi.
- Vaya!, no sabia que tenias tanto miedo - me dijo el cliente ya en el ascensor.
- Ya - conteste yo la palabra salvadora para no decirle todo lo que pensaba de el y su trastero.
- Hasta otra entonces - se despedio de mi
- Hasta otra - conteste yo con la sonrisa forzada mientras salia del portal con el preservativo lleno de esperma envuelto en la servilleta de McDonald's...
miércoles, 27 de mayo de 2015
EL ARMARIO DE IKEA
- ¿Ya te han traído el armario? - me pregunto por Whatsapp Niuf Niuf por quinta vez.
- No, todavía no - le conteste con paciencia.
Hace tiempo que quería tener un armario de estos enormes que venden en IKEA, con espejos y suficiente espacio para guardar toda mi ropa. Y por fin me lo compre y solo faltaba que me lo trajeran. La dependienta me comento que los montadores me llamarían media hora antes de venir. Así que pase el día esperando pacientemente a que me llamasen.
Al mediodia me llamo un sudamericano y como era muy amable y no me regateo lo mas mínimo decidí atenderle.
Cuando todavía no había llegado sonó el teléfono.
- En 20 minutos estaremos ahí - me dijo el chico. Y en ese momento sonó el timbre de casa. Era el cliente. No pude hacer otra cosa que atenderle. No lo iba a dejar en la calle, claro.
Mientras estábamos follando llegaron los montadores y llamaron a la puerta. Yo seguía con mi trabajo como si nada. Al chico tampoco parecía importarle mucho el sonido del timbre.
En cuanto acabo y salió de mi casa enseguida me asome al balcón para ver si mi armario y los montadores aun estaban abajo o ya se habían esfumado. Ahí permanecían los dos, pobrecitos, con un montón de cajas esperando que les abriera. En ese momento salio el cliente del portal encontrándoselos de cara y saludo a uno de ellos que parecía ser amigo suyo.
- ¿Venís a trabajar aquí? - le pregunto - después tenéis que pasar por 1º-1ª que hay una tía que esta buenísima. Es rusa y no veas como chupa.- Les informó.
Los dos montadores, que por cierto también eran sudamericanos, se miraron el uno al otro y después al balcón mientras yo los estaba llamando por teléfono para que subiesen, inventando no se que tonta excusa sobre la vecina que se había puesto mala y yo había tenido que ayudarla. Algo que no lo creía ni yo.
Fueron subiendo las cajas al piso y mirando el espacio para colocar el armario y, de vez en cuando echando un ojo hacia mis tetas que se marcaban por camiseta abierta y ajustada. Por el reciente encuentro sexual, la vergüenza por la torpe excusa que invente y sabiendo lo que ellos sabían me sentía muy acalorada. Estaba nerviosa e intentaba ayudarles en todo mientras que ellos me echaban educadamente de la habitación para que les dejase trabajar sin molestarles. Al final me tranquilice y me puse a escribir en mi ordenador.
Al acabar el trabajo me enseñaron el armario, preguntándome si estaba contenta. Estaba muy contenta, claro ¡por fin tenia mi armario!. Entonces, mientras uno de ellos bajaba los cartones a la calle, el otro, el mas simpático de los dos, se me acerco y pregunto: "Cuanto vale?". Confusa le dije el precio.
- En 20 minutos vuelvo - me susurro al oido y se fue con su compañero y las cajas. Yo me quede solita pensando si volveria.
Pasada media hora yo estába chupandosela mientras el lo observaba en el espejo de mi armario nuevo ...
- No, todavía no - le conteste con paciencia.
Hace tiempo que quería tener un armario de estos enormes que venden en IKEA, con espejos y suficiente espacio para guardar toda mi ropa. Y por fin me lo compre y solo faltaba que me lo trajeran. La dependienta me comento que los montadores me llamarían media hora antes de venir. Así que pase el día esperando pacientemente a que me llamasen.
Al mediodia me llamo un sudamericano y como era muy amable y no me regateo lo mas mínimo decidí atenderle.
Cuando todavía no había llegado sonó el teléfono.
- En 20 minutos estaremos ahí - me dijo el chico. Y en ese momento sonó el timbre de casa. Era el cliente. No pude hacer otra cosa que atenderle. No lo iba a dejar en la calle, claro.
Mientras estábamos follando llegaron los montadores y llamaron a la puerta. Yo seguía con mi trabajo como si nada. Al chico tampoco parecía importarle mucho el sonido del timbre.
En cuanto acabo y salió de mi casa enseguida me asome al balcón para ver si mi armario y los montadores aun estaban abajo o ya se habían esfumado. Ahí permanecían los dos, pobrecitos, con un montón de cajas esperando que les abriera. En ese momento salio el cliente del portal encontrándoselos de cara y saludo a uno de ellos que parecía ser amigo suyo.
- ¿Venís a trabajar aquí? - le pregunto - después tenéis que pasar por 1º-1ª que hay una tía que esta buenísima. Es rusa y no veas como chupa.- Les informó.
Los dos montadores, que por cierto también eran sudamericanos, se miraron el uno al otro y después al balcón mientras yo los estaba llamando por teléfono para que subiesen, inventando no se que tonta excusa sobre la vecina que se había puesto mala y yo había tenido que ayudarla. Algo que no lo creía ni yo.
Fueron subiendo las cajas al piso y mirando el espacio para colocar el armario y, de vez en cuando echando un ojo hacia mis tetas que se marcaban por camiseta abierta y ajustada. Por el reciente encuentro sexual, la vergüenza por la torpe excusa que invente y sabiendo lo que ellos sabían me sentía muy acalorada. Estaba nerviosa e intentaba ayudarles en todo mientras que ellos me echaban educadamente de la habitación para que les dejase trabajar sin molestarles. Al final me tranquilice y me puse a escribir en mi ordenador.
Al acabar el trabajo me enseñaron el armario, preguntándome si estaba contenta. Estaba muy contenta, claro ¡por fin tenia mi armario!. Entonces, mientras uno de ellos bajaba los cartones a la calle, el otro, el mas simpático de los dos, se me acerco y pregunto: "Cuanto vale?". Confusa le dije el precio.
- En 20 minutos vuelvo - me susurro al oido y se fue con su compañero y las cajas. Yo me quede solita pensando si volveria.
Pasada media hora yo estába chupandosela mientras el lo observaba en el espejo de mi armario nuevo ...
martes, 26 de mayo de 2015
EL CATALAN
El chico me habló en un perfecto catalán. Se le notaba educado y fino, parecía ser un cliente perfecto. Le di mi dirección y espere su
llegada.
Cuando sonó el interfono abrí la puerta y escuche los pasos rápidos subiendo la escalera que permanecía en penumbra. Me escondí detrás de la puerta como hago siempre para evitar que los vecinos me vean con mi ropita sexy.
- Hol..a...- Se me quedo el saludo en la boca. El muchacho parecía no tener mas de 17 añitos, delgado y alto y ... negro, negro como la noche.
- Pero… ¿Cuántos años tienes? - Le pregunte por su edad para no preguntar por que era negro y dudando en dejarlo entrar.
- 24 - Respondió rápido - Ya se que aparento ser un crío, pero tengo 24, tengo mi negocio y vivo solo en mi apartamento.
Sin estar muy convencida le invite a entrar en la casa y lo acompañe hasta la habitación. Mientras el vaciaba sus bolsillos de infinidad de cosas yo estaba en la cama observándole y pensando que lo que me podía esperar con ese crío. Me pago lo acordado, le di una toalla y se fue a duchar. Me fue explicando la historia de su vida mientras el sonido de agua acompañaba su voz.
Tumbada en la cama estaba inquieta. Esperando ver su cuerpo desnudo me sentía nerviosa. No me suele pasar, pero pensaba en que los negros tienen fama de tener unas herramientas grandes y duras y eso utilizado de mala manera puede provocar daños irreparables. Esperaba que ese no fuera el caso. Salio del baño y entro con la toalla alrededor de la cintura, al acercarse a la cama se la quito dejándola caer al suelo. Mis esperanzas se cayeron junto con la toalla.
La cosa era enorme. Los caballos de la hípica donde voy a veces la tienen mas pequeña, no es broma. Me acerque a "la cosa" con miedo, casi temblando e intente ponerle el preservativo. Estirado del todo no llegaba ni a cubrir la tercera parte. Intente meter aquello en mi boca pero apenas me entraba la cabeza. Estaba desesperada.
Por suerte el muchacho fue muy cariñoso y lo hacia muy lentamente, metiéndome solo la puntita. Cuando acabo yo me sentí felizmente salvada de la muerte por el apuñalamiento de una mi vagina por una verga.
Mientras se vestía yo pensaba en las aventuras de Ecaterina II, la famosa reina rusa, que tenia fama de practicar el sexo con caballos.
Después de irse a la media hora el chico me pedía en matrimonio por whatsapp diciendome que estaba enamorado de mi y que su negocio nos mantendría a los dos y que yo nunca mas tendría que trabajar.
Me imagine la vida matrimonial con ese niño y se me puso de punta el pelo de todo mi cuerpo.
Espero que encuentre la mujer perfecta para...
Cuando sonó el interfono abrí la puerta y escuche los pasos rápidos subiendo la escalera que permanecía en penumbra. Me escondí detrás de la puerta como hago siempre para evitar que los vecinos me vean con mi ropita sexy.
- Hol..a...- Se me quedo el saludo en la boca. El muchacho parecía no tener mas de 17 añitos, delgado y alto y ... negro, negro como la noche.
- Pero… ¿Cuántos años tienes? - Le pregunte por su edad para no preguntar por que era negro y dudando en dejarlo entrar.
- 24 - Respondió rápido - Ya se que aparento ser un crío, pero tengo 24, tengo mi negocio y vivo solo en mi apartamento.
Sin estar muy convencida le invite a entrar en la casa y lo acompañe hasta la habitación. Mientras el vaciaba sus bolsillos de infinidad de cosas yo estaba en la cama observándole y pensando que lo que me podía esperar con ese crío. Me pago lo acordado, le di una toalla y se fue a duchar. Me fue explicando la historia de su vida mientras el sonido de agua acompañaba su voz.
Tumbada en la cama estaba inquieta. Esperando ver su cuerpo desnudo me sentía nerviosa. No me suele pasar, pero pensaba en que los negros tienen fama de tener unas herramientas grandes y duras y eso utilizado de mala manera puede provocar daños irreparables. Esperaba que ese no fuera el caso. Salio del baño y entro con la toalla alrededor de la cintura, al acercarse a la cama se la quito dejándola caer al suelo. Mis esperanzas se cayeron junto con la toalla.
La cosa era enorme. Los caballos de la hípica donde voy a veces la tienen mas pequeña, no es broma. Me acerque a "la cosa" con miedo, casi temblando e intente ponerle el preservativo. Estirado del todo no llegaba ni a cubrir la tercera parte. Intente meter aquello en mi boca pero apenas me entraba la cabeza. Estaba desesperada.
Por suerte el muchacho fue muy cariñoso y lo hacia muy lentamente, metiéndome solo la puntita. Cuando acabo yo me sentí felizmente salvada de la muerte por el apuñalamiento de una mi vagina por una verga.
Mientras se vestía yo pensaba en las aventuras de Ecaterina II, la famosa reina rusa, que tenia fama de practicar el sexo con caballos.
Después de irse a la media hora el chico me pedía en matrimonio por whatsapp diciendome que estaba enamorado de mi y que su negocio nos mantendría a los dos y que yo nunca mas tendría que trabajar.
Me imagine la vida matrimonial con ese niño y se me puso de punta el pelo de todo mi cuerpo.
Espero que encuentre la mujer perfecta para...
sábado, 23 de mayo de 2015
EL JEFE
- ¿Que le interesa exactamente? - La misma frase de siempre salio automaticamente de mi boca.
- Yo mando - Me contesto el hombre al otro lado. Como no entendí a que se refería me limite a decir: "Perdón?" sin mas preguntas.
- A mi me gusta mandar. - Se explico el hombre - Nada mas llegar empezare a mandar, por ejemplo te diré que me la chupes y tendrás que hacerlo, te diré que te pongas a cuatro patas y tu me obedecerás. ¿Hay algún problema con eso?
- Ehhh, no. Una pregunta: ¿exactamente en que momento me paga?
- Al entrar. Me abres la puerta, entro, te pago y, entonces empiezo a mandar.
- Ah, ok
- Entonces sera así.- Continuo con sus instrucciones.- Primero te mando en la sala, después iremos a la habitación y te daré mas ordenes que tu obedecerás.- Seguía el hombre con su película. Y yo flipando me la tragaba entera mientras seguía introduciendo mis facturas en el programa de contabilidad. El hombre me explico con todo detalle como y donde iba a mandarme. Le dije que me parecía una idea estupenda y quedamos a las 12.00.
Dudaba mucho en que viniera. Normalmente los cuenta cuentos explican muchas historias pero con eso se acaba todo. Sin embargo este no fue el caso.
A las 12 en punto sonó el timbre y abrí la puerta. Entro un hombre de unos 50 años, con la barrigita cervecera pero con un traje impecable con corbata. Ni sonrió ni saludo. Tal como dijo, entro, pago y empezó a mandar. Mientras se la chupaba pensaba de que el hombre cumplía con exactitud el guión de la obra que el mismo había escrito.
- ¡Puta, zorra, perra! - me gritaba exactamente tal como había explicitado que haría cuando había llamado. - Y que no se te ocurra decírselo al cornudo de tu marido. Cuando le pille también me lo follare. - Seguía con sus fantasías mientras me follaba.
Me imagine a mi marido imaginario penetrado por el "jefe" y me entraron ganas de reír, pero me contuve y puse la cara de una secretaria dispuesta a todo.
La media hora de insultos y ordenes paso rápida. En cuanto el hombre se corrió, se tumbo en la cama relajado y se convirtió en otra persona.
- ¿Te ha ofendido que te insultara?. ¿Te he hecho daño en algún momento?. ¿Hubo algo en que me he pasado? - Pregunto preocupado. Le dije que no un tanto sorprendida y el empezó a explicarme los aspectos psicológicos de su fantasía y me di cuenta de que en la vida real el hombre era un encanto. Inteligente y educado, realmente trabajaba en una oficina como un empleado normalito, tenia su familia y sus hijos, llevaba una vida tranquila y aburrida. Su fantasía era su gran secreto, su escapada a otro mundo donde el era el "jefe".
Todos tenemos nuestro otro "yo" en lo mas profundo de nuestras mentes. Algunos lo dejan salir y otros lo tienen encerrado en las mazmorras del castillo de moral.
- Yo mando - Me contesto el hombre al otro lado. Como no entendí a que se refería me limite a decir: "Perdón?" sin mas preguntas.
- A mi me gusta mandar. - Se explico el hombre - Nada mas llegar empezare a mandar, por ejemplo te diré que me la chupes y tendrás que hacerlo, te diré que te pongas a cuatro patas y tu me obedecerás. ¿Hay algún problema con eso?
- Ehhh, no. Una pregunta: ¿exactamente en que momento me paga?
- Al entrar. Me abres la puerta, entro, te pago y, entonces empiezo a mandar.
- Ah, ok
- Entonces sera así.- Continuo con sus instrucciones.- Primero te mando en la sala, después iremos a la habitación y te daré mas ordenes que tu obedecerás.- Seguía el hombre con su película. Y yo flipando me la tragaba entera mientras seguía introduciendo mis facturas en el programa de contabilidad. El hombre me explico con todo detalle como y donde iba a mandarme. Le dije que me parecía una idea estupenda y quedamos a las 12.00.
Dudaba mucho en que viniera. Normalmente los cuenta cuentos explican muchas historias pero con eso se acaba todo. Sin embargo este no fue el caso.
A las 12 en punto sonó el timbre y abrí la puerta. Entro un hombre de unos 50 años, con la barrigita cervecera pero con un traje impecable con corbata. Ni sonrió ni saludo. Tal como dijo, entro, pago y empezó a mandar. Mientras se la chupaba pensaba de que el hombre cumplía con exactitud el guión de la obra que el mismo había escrito.
- ¡Puta, zorra, perra! - me gritaba exactamente tal como había explicitado que haría cuando había llamado. - Y que no se te ocurra decírselo al cornudo de tu marido. Cuando le pille también me lo follare. - Seguía con sus fantasías mientras me follaba.
Me imagine a mi marido imaginario penetrado por el "jefe" y me entraron ganas de reír, pero me contuve y puse la cara de una secretaria dispuesta a todo.
La media hora de insultos y ordenes paso rápida. En cuanto el hombre se corrió, se tumbo en la cama relajado y se convirtió en otra persona.
- ¿Te ha ofendido que te insultara?. ¿Te he hecho daño en algún momento?. ¿Hubo algo en que me he pasado? - Pregunto preocupado. Le dije que no un tanto sorprendida y el empezó a explicarme los aspectos psicológicos de su fantasía y me di cuenta de que en la vida real el hombre era un encanto. Inteligente y educado, realmente trabajaba en una oficina como un empleado normalito, tenia su familia y sus hijos, llevaba una vida tranquila y aburrida. Su fantasía era su gran secreto, su escapada a otro mundo donde el era el "jefe".
Todos tenemos nuestro otro "yo" en lo mas profundo de nuestras mentes. Algunos lo dejan salir y otros lo tienen encerrado en las mazmorras del castillo de moral.
miércoles, 20 de mayo de 2015
LA GORDA
- Quisiéramos hacer un trío - Sonaba la voz suave y melosa.
Hacia tiempo que no trabajaba con parejas y me pareció una buena idea ir a ver al dueño de esa voz tan agradable, así que me presente en su casa guapa y perfumada, como siempre, y con un vestido negro y tacones altos.
Me abrió la puerta un hombre bajito, gordito y con sonrisa de morboso. Me acompaño a la sala donde me presento a "su mujer". Un enorme cuerpo completamente desnudo estaba aposentado en el sofá como una descomunal y amorfa masa de grasa. Unos pequeños ojitos negros atravesándome eran lo único que destacaba de todo ese montón de carne amontonada. Me aterrorice al pensar que con "eso" tendría que estar en la cama, pero enseguida el marido me tranquilizo diciendo que solo follaríamos él y yo y, que a ella lo que le gustaba era mirar como "su marido" se follaba a las chicas. Al oírlo casi se me escapo un suspiro de alivio.
"La masa" seguía en el sofá sin moverse y, a excepción de los ojos penetrantes, sin ninguna muestra de vida en la cara. El hombrecillo y yo nos manteníamos en el medio de la sala de pie intentando hacer cosas cuando de repente la enorme mano de "la masa" se movió hacia lo que podría ser su chocho. La mano empujo la barriga hacia arriba con una sorprendente facilidad mostrándonos, especialmente a mi, una grandiosa bola de pelo negro. Mientras tanto yo se la estaba chupando al "enanito" y me vinieron unas incontrolables ganas de vomitar. Intente concentrarme en lo que estaba haciendo y pensar en mi "mundo feliz". Me imaginaba los ponis de color rosa volando por los cielos también de color rosa, pero incluso eso no me ayudaba mucho. La monstruosa masa se tocaba el chocho intensamente mientras su enano me follaba de pie y yo no dejaba de pensar en los ponis.
Y entonces llegó el orgasmo: él gritaba como si le estuviesen cortando la mano y ella gritaba aun mas todavía. Sus aullidos creo que los llegaron a oír hasta los vecinos del final de la calle y por primera vez vi vida en su rostro y lo que vi no me gusto nada. Toda su piel se arrugo en una forma realmente asquerosa y del pequeño agujero de la boca salieron borbotones de saliva en forma de escupitajos llenando el aire con un sonido horrible y toda clase de líquidos y bacterias.
Después, ya en el coche no sabia si beber el agua o escupirla por el asquito que me provocaba el cercano recuerdo de la masa y sus cosas descolgadas. Esa Gran aventura me quito las ganas de volver a trabajar con parejas.... al menos durante una semana...
Hacia tiempo que no trabajaba con parejas y me pareció una buena idea ir a ver al dueño de esa voz tan agradable, así que me presente en su casa guapa y perfumada, como siempre, y con un vestido negro y tacones altos.
Me abrió la puerta un hombre bajito, gordito y con sonrisa de morboso. Me acompaño a la sala donde me presento a "su mujer". Un enorme cuerpo completamente desnudo estaba aposentado en el sofá como una descomunal y amorfa masa de grasa. Unos pequeños ojitos negros atravesándome eran lo único que destacaba de todo ese montón de carne amontonada. Me aterrorice al pensar que con "eso" tendría que estar en la cama, pero enseguida el marido me tranquilizo diciendo que solo follaríamos él y yo y, que a ella lo que le gustaba era mirar como "su marido" se follaba a las chicas. Al oírlo casi se me escapo un suspiro de alivio.
"La masa" seguía en el sofá sin moverse y, a excepción de los ojos penetrantes, sin ninguna muestra de vida en la cara. El hombrecillo y yo nos manteníamos en el medio de la sala de pie intentando hacer cosas cuando de repente la enorme mano de "la masa" se movió hacia lo que podría ser su chocho. La mano empujo la barriga hacia arriba con una sorprendente facilidad mostrándonos, especialmente a mi, una grandiosa bola de pelo negro. Mientras tanto yo se la estaba chupando al "enanito" y me vinieron unas incontrolables ganas de vomitar. Intente concentrarme en lo que estaba haciendo y pensar en mi "mundo feliz". Me imaginaba los ponis de color rosa volando por los cielos también de color rosa, pero incluso eso no me ayudaba mucho. La monstruosa masa se tocaba el chocho intensamente mientras su enano me follaba de pie y yo no dejaba de pensar en los ponis.
Y entonces llegó el orgasmo: él gritaba como si le estuviesen cortando la mano y ella gritaba aun mas todavía. Sus aullidos creo que los llegaron a oír hasta los vecinos del final de la calle y por primera vez vi vida en su rostro y lo que vi no me gusto nada. Toda su piel se arrugo en una forma realmente asquerosa y del pequeño agujero de la boca salieron borbotones de saliva en forma de escupitajos llenando el aire con un sonido horrible y toda clase de líquidos y bacterias.
Después, ya en el coche no sabia si beber el agua o escupirla por el asquito que me provocaba el cercano recuerdo de la masa y sus cosas descolgadas. Esa Gran aventura me quito las ganas de volver a trabajar con parejas.... al menos durante una semana...
jueves, 14 de mayo de 2015
LA SUSTITUTA
Le llamaba "Osi" por lo cariñoso que era conmigo. Venia cada semana y ya notaba que empezaba a aburrirse de mi y que en cualquier momento encontraría una sustituta. Era palpable pero por timidez o estupidez no le proponía nada que no fuera lo habitual hasta que fue el mismo quien decidió ofrecerme una nueva experiencia.
Resulto que el sueño de su vida siempre había sido chuparsela al otro hombre, pero nunca había tenido la ocasión. Como buena profesional que cuida a sus clientes obviamente me ofrecí para ayudarle a cumplir su sueño. Así que puse un anuncio en internet con mas o menos el siguiente contenido:
"Pareja real se ofrece para compartir nuevas experiencias. Ven a vernos y repetiras. Bla bla bla"
A los 5 minutos de poner el anuncio ya me estaban llamando diferentes morbosos con ganas de pasarlo bien. Al final quede con uno de ellos para el dia siguiente.
Un poco antes de la hora programada Osi estaba impaciente dando vueltas por toda la sala como un tigre en una jaula.
- Relajate, lo mismo ni viene - dije yo intentando tranquilizarle.
- Ay, no puedo. Y ¿si no le gusto? Y ¿si no me gusta? Y si...
Sonó el timbre, abrí la puerta. Ahí estaba pequeño, gordito y sonriente, nuestro invitado morboso. Entro a la sala, saludo a mi cliente, me miro a mi y con señales de aprobación en la cara dijo:
- Muy bien. ¿a donde voy?.
En principio Osi no se atrevía ni a tocar al hombre. El otro como lo vio le cogió la mano llevándola a su pene e invitando a tocarle. Una enorme sonrisa apareció en la cara de mi cliente y se puso a chuparsela como un loco. Desde aquel momento yo ya no pintaba nada en aquella cama. En principio intentaba participar de alguna manera, pero cada vez me daban un codazo, un empujoncito o simplemente me apartaban suavemente. Al final decidí dejar de insistir y me senté en el borde de la cama mirando la escena.
Dos hombres revueltos en mi cama haciendo el amor entre ellos mientras yo miraba resultaba bastante extraño. Me sentía completamente desplazada e innecesaria.
Se fueron juntos hablando de carreras de coches. Parecían amigos de toda la vida.
No creo que vuelva a ver a mi Osi nunca mas, ya se que ha encontrado a la "sustituta".

Resulto que el sueño de su vida siempre había sido chuparsela al otro hombre, pero nunca había tenido la ocasión. Como buena profesional que cuida a sus clientes obviamente me ofrecí para ayudarle a cumplir su sueño. Así que puse un anuncio en internet con mas o menos el siguiente contenido:
"Pareja real se ofrece para compartir nuevas experiencias. Ven a vernos y repetiras. Bla bla bla"
A los 5 minutos de poner el anuncio ya me estaban llamando diferentes morbosos con ganas de pasarlo bien. Al final quede con uno de ellos para el dia siguiente.
Un poco antes de la hora programada Osi estaba impaciente dando vueltas por toda la sala como un tigre en una jaula.
- Relajate, lo mismo ni viene - dije yo intentando tranquilizarle.
- Ay, no puedo. Y ¿si no le gusto? Y ¿si no me gusta? Y si...
Sonó el timbre, abrí la puerta. Ahí estaba pequeño, gordito y sonriente, nuestro invitado morboso. Entro a la sala, saludo a mi cliente, me miro a mi y con señales de aprobación en la cara dijo:
- Muy bien. ¿a donde voy?.
En principio Osi no se atrevía ni a tocar al hombre. El otro como lo vio le cogió la mano llevándola a su pene e invitando a tocarle. Una enorme sonrisa apareció en la cara de mi cliente y se puso a chuparsela como un loco. Desde aquel momento yo ya no pintaba nada en aquella cama. En principio intentaba participar de alguna manera, pero cada vez me daban un codazo, un empujoncito o simplemente me apartaban suavemente. Al final decidí dejar de insistir y me senté en el borde de la cama mirando la escena.
Dos hombres revueltos en mi cama haciendo el amor entre ellos mientras yo miraba resultaba bastante extraño. Me sentía completamente desplazada e innecesaria.
Se fueron juntos hablando de carreras de coches. Parecían amigos de toda la vida.
No creo que vuelva a ver a mi Osi nunca mas, ya se que ha encontrado a la "sustituta".
sábado, 9 de mayo de 2015
FIN DE SEMANA
Tenia ganas de viajar y busque
anuncios en lugar de poner mas de los mios. Anuncios de alguno que quisiera
estar acompañado durante todo un fin de semana. Alicante parecia ser una buena eleccion.
El anuncio ofrecía una cantidad aceptable, el viaje y buena compañía. El cliente era un francés que parecía ser bastante mayor, así que no me
lo pensé mucho.
Quedamos para un fin de semana, me envió los billetes para el tren y yo
me prepare para un par de días lleno de incógnitas. Cuando llegue a mi
destino y baje del tren vi como poco a poco iban desapareciendo todos los
viajeros del final del anden y nadie venia a recogerme. Empecé a caminar
nerviosa de un lado a otro pensando que alguien me había gastado una broma y
que me habían dejado colgada en Alicante.
Cuando ya estaba desesperada vi a un hombre con muy buena apariencia. Se me
acercó.
- ¿Alicia? - Me pregunto.
- Si, ¿Laurent? - Me sorprendió ver a un hombre bastante mas joven del que vi en la foto que me había enviado, pero fue una sorpresa agradable.
- Si, vamos - Y ahí empezó mi fin de semana con un frances en Alicante.
Me enseñaba la ciudad como si fuera la suya, no habia rincon del cual no sabia alguna historia. Cada dos por tres le saludaban personas. Parecia que todo el mundo le conocia.Le pregunte:
- "¿De que trabajas?"
- "Nada en especial, de calidad para la Union Europea".- Supongo que era la verdad. Ademas de hablar perfectamente castellano, hablaba de la misma manera ingles y estoy segura de que un par o tres idiomas mas.
Me hacia sentir como una reina, en cada momento era muy atento, se preocupaba de mi comodidad y bienestar sin en ningun momento llegar a ser demasiado pesado o aburrido.
Su apartamento en el centro de la ciudad de estilo arabe con un pequeño toque frances era muy acogedor. Ahi pasamos en la cama momentos maravillosos acompañados por el sonido de la radio francesa y el olor de velas aromaticas.
De vuelta ya en avion mirando los numeritos de mi cartilla del banco pensaba que me habria gustado que todos mis fines de semana fueran tan agradables como este, sobre todo por el aumento significativo en mi cuenta bancaria, claro.
Me enseñaba la ciudad como si fuera la suya, no habia rincon del cual no sabia alguna historia. Cada dos por tres le saludaban personas. Parecia que todo el mundo le conocia.Le pregunte:
- "¿De que trabajas?"
- "Nada en especial, de calidad para la Union Europea".- Supongo que era la verdad. Ademas de hablar perfectamente castellano, hablaba de la misma manera ingles y estoy segura de que un par o tres idiomas mas.
Me hacia sentir como una reina, en cada momento era muy atento, se preocupaba de mi comodidad y bienestar sin en ningun momento llegar a ser demasiado pesado o aburrido.
Su apartamento en el centro de la ciudad de estilo arabe con un pequeño toque frances era muy acogedor. Ahi pasamos en la cama momentos maravillosos acompañados por el sonido de la radio francesa y el olor de velas aromaticas.
De vuelta ya en avion mirando los numeritos de mi cartilla del banco pensaba que me habria gustado que todos mis fines de semana fueran tan agradables como este, sobre todo por el aumento significativo en mi cuenta bancaria, claro.
miércoles, 6 de mayo de 2015
HABLANDO POR TELEFONO
Lo tenia con su boca pegada a mi pussy, me lamia, besaba…. Resultaba agradable,
placentero, excitante. Oí como sonaba el teléfono con la entrada de un mensaje
e instintivamente alargé la mano cogiéndolo y mirando de que se trataba.
Al ver quien me escribía sonreí y le conteste pensando en que poco se
imaginaria lo yo que estaba haciendo en este momento. Mi siervo levanto
su cabeza interrumpiendo su trabajo y dejándome sin el placer que me merecía.
-Tu sigue con eso, no pares - Le ordene y el volvió a hundir su cabeza
entre mis piernas y a acariciar con su lengua mi sexo.
De alguna manera me desquitaba de esas otras veces en las que a mi me
toca aguantar a tipos que cuando me follan están hablando por teléfono.
Todavía me acuerdo de uno que pasaba tiempo y tiempo colgado al teléfono hablando con diferentes mujeres mientras yo se la estaba chupando. Solia hablar de las clases de doma a las que se ve que iba con estas mujeres. Y no iba a cualquier hípica sino al mismo club polo de Barcelona. Ese tipo gordo y dejado con pelo siempre sucio que vestía la misma chaqueta todos los días del año y la misma bufanda, incluso en verano. Costaba mucho imaginarlo en ese ambiente, quizás para nosotros las personas normales, tan exquisito. Pero creo que lo peor de aquel tipo no eran sus largas conversaciones sobre caballos ni su patética bufanda, sino sus horribles pies. Tenia unos pies super planos, tan planos que me sorprendía que pudiera andar. Y para adornarlo mas esos enormes pies estaban coronados con unas enormes y feas uñas, que ademas de feas tenían un horrible color amarillento y solían oler a queso roquefort, mierda de caballo y yo que se mas. Pues esos pies era lo que el me enseñaba cada vez que nos veíamos y me pedía que los masajeara. Fuuuuu ¡que asco!. Me ponía los guantes para no tocarlos.
Todavía me acuerdo de uno que pasaba tiempo y tiempo colgado al teléfono hablando con diferentes mujeres mientras yo se la estaba chupando. Solia hablar de las clases de doma a las que se ve que iba con estas mujeres. Y no iba a cualquier hípica sino al mismo club polo de Barcelona. Ese tipo gordo y dejado con pelo siempre sucio que vestía la misma chaqueta todos los días del año y la misma bufanda, incluso en verano. Costaba mucho imaginarlo en ese ambiente, quizás para nosotros las personas normales, tan exquisito. Pero creo que lo peor de aquel tipo no eran sus largas conversaciones sobre caballos ni su patética bufanda, sino sus horribles pies. Tenia unos pies super planos, tan planos que me sorprendía que pudiera andar. Y para adornarlo mas esos enormes pies estaban coronados con unas enormes y feas uñas, que ademas de feas tenían un horrible color amarillento y solían oler a queso roquefort, mierda de caballo y yo que se mas. Pues esos pies era lo que el me enseñaba cada vez que nos veíamos y me pedía que los masajeara. Fuuuuu ¡que asco!. Me ponía los guantes para no tocarlos.
lunes, 4 de mayo de 2015
CADA CUAL CON SUS GUSTOS
Me lo miraba
estirado boca abajo en la cama e intentaba recordar cómo fue nuestro primer
contacto. Que es lo que me pidió cuando hablamos por teléfono o, quizás nos
enviamos algunos e-mails. No recuerdo.
Yo, vestida con una camisa tan apretada que aplastaba mi pecho y unas botas negras altísimas y brillantes llevaba un arnés con un dilde enorme.
- Hoy es el gran día - Dije sonriendo. Le volví a enseñar el inmenso pene de plástico que tenia colocado en el arnés, se lo deje tocar y vi como se acumulaba su saliva en los labios.
Empezó a chuparlo con ganas pero despacio, poco a poco se fue poniendo mas cachondo, apretando mas y mas el dilde y aumentando la velocidad con la que se lo metía y sacaba de su boca.
- Hoy es el gran día - Dije sonriendo. Le volví a enseñar el inmenso pene de plástico que tenia colocado en el arnés, se lo deje tocar y vi como se acumulaba su saliva en los labios.
Empezó a chuparlo con ganas pero despacio, poco a poco se fue poniendo mas cachondo, apretando mas y mas el dilde y aumentando la velocidad con la que se lo metía y sacaba de su boca.
Cogí el
lubricante y masajee bien el hueco aun pequeño, por donde debería entrar
aquella cosa monstruosa. El cliente gemía, se estremecía, temblaba.
Primero el
dedito para abrir camino y después el dilde, poco a poco, suavemente para no hacer el daño. La verdad, creo que las que practicamos el sexo anal somos las únicas que después sabemos como hacérselo a otra persona. Me habría gustado que me lo hicieran aunque fuera solo una vez tal como lo hago yo.
Mi cliente gemía del placer y casi se ahogaba por las emociones que le embargaban al ser poseído por una mujer. Cuando terminamos y él se dio la vuelta vi felicidad en su rostro. Después apenas se aguantaba en pie, se tambaleaba, babeaba y sus ojos brillaban.
Mi cliente gemía del placer y casi se ahogaba por las emociones que le embargaban al ser poseído por una mujer. Cuando terminamos y él se dio la vuelta vi felicidad en su rostro. Después apenas se aguantaba en pie, se tambaleaba, babeaba y sus ojos brillaban.
- Eres fabulosa, te quiero Alice - Me dijo con cara seria llamándome como siempre a la manera inglesa.
- Me alegro - conteste yo torpemente.
- Me alegro - conteste yo torpemente.
A fin de
cuentas yo estoy para complacer…. siempre que a mi me guste claro.
martes, 28 de abril de 2015
MONTE PERDIDO
Hacer una
escapada para pasar la noche con algún cliente que no conoces bien siempre resulta
un poco arriesgado. Así que intento evitar esa clase de experiencias.
El había
venido un par de veces a mi casa y a la tercera me pidió que hiciera una excursión
con el a Huesca. Yo nunca había estado ahí y me habría gustado ir pero no lo conocía y de entrada le dije que no. Pero el insistió,
me aseguro que era un lugar precioso, que sería una excursión agradable y
tranquila por la montaña acompañados por un guía y que eso si, después en el
hotel nos lo pasaríamos bien.
Era un
hombre de unos 50, como la mayoría de mis clientes, bajito, redondito con una
buena tripita. Soñaba pasar toda una noche follando conmigo. La verdad es que yo no le veía muy capaz, pero bueno no le iba a quitar la ilusión, especialmente porque me ofrecía
una cantidad más que interesante.
Al menos el
rato de la excursión estaría bien y conocería un sitio nuevo, aunque después por la
noche tendría que aguantar toqueteos constantes. Gajes del oficio.
Así pues el día
acordado bien temprano me recogió, llevaba un coche feo y viejo. Parecía
el coche de un tacaño aunque nunca antes me había dado esa sensación, me hizo
temer que el hotel fuera más bien una fonda sucia y con bichos y me entro un
temblor de pensar en tener que pasar la noche abrazada a mi gordito.
El viaje fue
agradable y llegamos casi a la hora de comer a Broto, un pequeño
pueblo donde estaba el hotel.
- Subimos un
momento a la habitación a cambiarnos y nos vamos de excursión - me dijo sonriendo.
Yo pensaba que iríamos a comer algo y que solo sería un paseo a media tarde, pero no, subimos rápido a ponernos ropa adecuada y a que el aprovechara la ocasión para meterme mano.
Yo pensaba que iríamos a comer algo y que solo sería un paseo a media tarde, pero no, subimos rápido a ponernos ropa adecuada y a que el aprovechara la ocasión para meterme mano.
- Una
chupadita rápida, por favor.- Me pidió dejando ver su pilila - Solo un
poquito para que sueñe en lo que haremos esta noche.
Tuve que complacerle mientras
pensaba en que el precio que le había dado era demasiado barato para lo que me tocaría
hacer. En diez
minutos estábamos en la calle con una mochila con agua y unos bocadillos. Todo
parte del pack que había pagado por la excursión. Enseguida llego el guía con
un pequeño todo terreno y nos fuimos
montaña arriba hacia el Monte Perdido. Al final de un camino asfaltado aparco diciéndonos que veríamos
unos paisajes de ensueño.
- Sera un
paseo agradable y no iremos demasiado rápidos para poder disfrutar del paisaje - Dijo el guia invitándonos a caminar. Y ahí empezó la caminata.
Seis horas
por caminos serpenteantes, subiendo y subiendo, realmente descubriendo rincones
mágicos y preciosos, sintiendo el bosque y las cascadas de agua y llegando muy
arriba hasta caminar por la nieve. Al principio el cliente cantaba,
me tocaba el culo de vez en cuando y hacia chistes con el guía sobre lo fuertes
que somos las rusas…. Con un doble sentido. Después poco a poco empezó a
resoplar, a sentarse en cada piedra que encontraba a preguntar si faltaba
mucho.
El guía
sonreía con el labio torcido como pensando: “poco podrás hacer con esa monada
de rusa cuando acabemos la caminata” y creo que a veces me guiñaba un ojo. El
final fue terrible, si a mí me dolían los pies, las piernas, los dedos, el
culo,… al cliente, con ese cuerpecito de "atleta"….. bufff pobrecito no podía ni imaginarlo. Aquel Monte realmente era Perdido ...
Cuando por
fin regresamos al hotel no me dio tiempo ni de sacarme las botas que el ya
estaba egoístamente metido en la bañera dejándome para el segundo turno y ni
siquiera haciéndome proposiciones sexuales. Yo lo miraba desde la puerta del
baño, desnuda, insinuante esperando que me permitiese meterme en la bañera.
- Eres muy guapa Alicia, ya verás esta noche como lo vamos a pasar - Me dijo desde la bañera disfrutando del agua calentita mientras yo me moría de ganas de ducharme y relajarme los pies. Al final me
permitió entrar en la bañera tras salir él y empezar a afeitarse y acicalarse.
No me dejo mucho rato, enseguida empezó a meterme prisa.
- Va, ponte
guapa que vamos a cenar. Hay que recuperar fuerzas después del paseo. Una buena
cena y después el postre… jajá.- Dijo el ya saboreando mentalmente tanto la comida como mi cuerpo. Notaba como me comía con los ojos mientras me
secaba y me vestía.
Fuimos a un
restaurante que no estaba nada mal, pero hacia bastante frío dentro. El insistió en pedir por los dos y sin
faltar un buen vino claro.
- Después un
licor para bajar la cena y …. ya sabes - Me decía sonriendo y guiñándome un
ojo. Se creía un supermacho que me iba a dejar reventada, que me haría correr como 20 veces y al cual suplicaría de rodillas que me siguiese follando.
La cena fue estupenda, me encanto todo lo que comimos, seria porque estaba muy bueno o porque tenia mucha hambre. Salí del restaurante llenisima y contenta, pero preocupada por como podría trabajar con el estomago tan lleno.
De repente cuando ya subíamos en el ascensor del hotel un olor profundo lo lleno todo y a mí me mareo más que si me hubiera bebido diez botellas de vino. El gordito hizo un ensayo de fumigador experto, o sea hablando claro se tiro un pedo.
De repente cuando ya subíamos en el ascensor del hotel un olor profundo lo lleno todo y a mí me mareo más que si me hubiera bebido diez botellas de vino. El gordito hizo un ensayo de fumigador experto, o sea hablando claro se tiro un pedo.
Yo esperaba
que eso fuera algo accidental, pero cuando ya en la habitación él se desnudo rápidamente
y casi me arranco mi ropa, al verlo y contemplar su inmensa barriga tuve la visión
de un inmenso zepelín a punto de estallar.
Apenas me había
estirado en la cama y sin que llegase a ponerse encima salió corriendo hacia el
lavabo encerrándose en el. Los ruidos fueron indescriptibles y antes de que
abriera la puerta de vuelta a la habitación yo abrí la ventana pues un ligero
olor se infiltraba a la habitación desde el lavabo.
Lo vi
aparecer desnudo, con la cara contraída y los ojos muertos. Gemía, se dejo caer
en la cama y me dijo:
- Mejor
descansamos un poco que el día ha sido duro y después ya follaremos - Cerro los
ojos y se quedo estirado boca arriba, con su inmensa barriga que parecía a
punto de estallar, una babita le caía por la comisura de sus labios y entre las
piernas se asomaba una cosita diminuta.
Yo tampoco
me encontraba muy bien aunque la verdad es que el nuevo plan me encantaba. Me
levante y me metí en la ducha sin hacer mucho caso a las desagradables manchas
que decoraban la taza del váter. Me vino bien la ducha y cuando regrese a la habitación
el gordito roncaba a la vez que inflaba aun mas su barriga con cada aspiración que
hacía.
No pude
dormir, la serenata no solo se basaba en los ronquidos, sino tenia toda una orquesta de sonidos procedentes de diferentes partes del cuerpo del gordito. Ruidos de cosas liquidas, pastosas, silbidos de gases…. Fue terrible.
Además no podía dejar de pensar que en cualquier momento aquello se despertaría
y me querría poseer, penetrar y me exigiría besos y mamadas….. ¡que imágenes llenaban
mi cabeza!
Ya con el
sol entrando por la ventana sentí un ruido terrible. Todo lo redondo rueda y al
final se cayó de la cama casi rebotando.
- ¡Ayyyy!.- Grito.-
¡Joder!.- se sentó desnudo en el suelo con cara de desesperación.
- Estoy
fatal, necesito un café bien cargado.- Me miro, su cara reflejaba una tristeza
terrible.
- Creo que de
vuelta tendrás que conducir tu.- casi me estaba súplicando con los ojos - No podremos
hacer nada, me tendrás que disculpar - No podría satisfacerme como yo me merecía,
eso debía pensar.
- No pasa nada cariño, otro día sera - Dije yo pensando en la suerte que tuve.
Nos lavamos
y vestimos sin decir palabra. Fuimos a desayunar, bueno yo desayune, el solo se
tomo varios cafés bien cargados.
Conduje hasta Barcelona mientras el dormía sin dejar de gemir y temblar.
Conduje hasta Barcelona mientras el dormía sin dejar de gemir y temblar.
No me ha
vuelto a sugerir hacer otra escapada. Viene al apartamento se deja hacer y satisfecho
se vuelve a su casa tras comprobar que su cosita se infla razonablemente antes
de descargar.
domingo, 26 de abril de 2015
EL MASAJISTA
- En todo momento tienes que mantener el contacto físico con la persona a la que le haces un masaje - Me decía mientras me iba tocando suavemente los deditos de los pies.
Era de profesión desconocida, ademas ya estaba jubilado, pero su verdadera vocación era claramente ser masajista. Le encantaba hacer masajes, fuera a hombres o mujeres, jóvenes o viejos, gordos o delgados, feos o guapos, pero como la mayoría de los hombres prefería el cuerpo joven y bonito de una mujer.
Decía que mi piel era excepcionalmente suave, al punto que el simple hecho de acercar sus dedos hacia esta sin ni siquiera llegar a tocarla le hacia sentirse en el paraíso.
Acerco la tira de incienso sin dejar en ningún momento de tocar mi piel fuera con sus manos o con otras partes de su cuerpo. El olor placenteramente asfixiante en conjunto con el tacto suave de sus manos sobre mi piel y la música relajante de su iPad creaban extrañas y hermosas formas de colores en mi cabeza.
Sus manos anchas y suaves se desplazaban firmemente deslizándose sobre el aceite. Subieron desde los pies pasando por los muslos, las nalgas y la espalda antes de voltearme delicadamente para acabar con masajes circulares sobre mis pechos sin llegar a tocar los pezones.
Con cada nuevo movimiento mi excitación aumentaba hasta que inesperadamente llego la explosión de todas las sensaciones: el orgasmo.
Me quede atontada en la cama mirando al masajista con cara de "lo siento" por una reacción no prevista.
El masajista me miro sonriendo, se vistió, dejo el dinero en la mesilla de noche y se fue.
Yo me quede estirada en la cama pensando: "¿Por que me ha pagado si no he hecho nada?"
Era de profesión desconocida, ademas ya estaba jubilado, pero su verdadera vocación era claramente ser masajista. Le encantaba hacer masajes, fuera a hombres o mujeres, jóvenes o viejos, gordos o delgados, feos o guapos, pero como la mayoría de los hombres prefería el cuerpo joven y bonito de una mujer.
Decía que mi piel era excepcionalmente suave, al punto que el simple hecho de acercar sus dedos hacia esta sin ni siquiera llegar a tocarla le hacia sentirse en el paraíso.
Acerco la tira de incienso sin dejar en ningún momento de tocar mi piel fuera con sus manos o con otras partes de su cuerpo. El olor placenteramente asfixiante en conjunto con el tacto suave de sus manos sobre mi piel y la música relajante de su iPad creaban extrañas y hermosas formas de colores en mi cabeza.
Sus manos anchas y suaves se desplazaban firmemente deslizándose sobre el aceite. Subieron desde los pies pasando por los muslos, las nalgas y la espalda antes de voltearme delicadamente para acabar con masajes circulares sobre mis pechos sin llegar a tocar los pezones.
Con cada nuevo movimiento mi excitación aumentaba hasta que inesperadamente llego la explosión de todas las sensaciones: el orgasmo.
Me quede atontada en la cama mirando al masajista con cara de "lo siento" por una reacción no prevista.
El masajista me miro sonriendo, se vistió, dejo el dinero en la mesilla de noche y se fue.
Yo me quede estirada en la cama pensando: "¿Por que me ha pagado si no he hecho nada?"
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