- En todo momento tienes que mantener el contacto físico con la persona a la que le haces un masaje - Me decía mientras me iba tocando suavemente los deditos de los pies.
Era de profesión desconocida, ademas ya estaba jubilado, pero su verdadera vocación era claramente ser masajista. Le encantaba hacer masajes, fuera a hombres o mujeres, jóvenes o viejos, gordos o delgados, feos o guapos, pero como la mayoría de los hombres prefería el cuerpo joven y bonito de una mujer.
Decía que mi piel era excepcionalmente suave, al punto que el simple hecho de acercar sus dedos hacia esta sin ni siquiera llegar a tocarla le hacia sentirse en el paraíso.
Acerco la tira de incienso sin dejar en ningún momento de tocar mi piel fuera con sus manos o con otras partes de su cuerpo. El olor placenteramente asfixiante en conjunto con el tacto suave de sus manos sobre mi piel y la música relajante de su iPad creaban extrañas y hermosas formas de colores en mi cabeza.
Sus manos anchas y suaves se desplazaban firmemente deslizándose sobre el aceite. Subieron desde los pies pasando por los muslos, las nalgas y la espalda antes de voltearme delicadamente para acabar con masajes circulares sobre mis pechos sin llegar a tocar los pezones.
Con cada nuevo movimiento mi excitación aumentaba hasta que inesperadamente llego la explosión de todas las sensaciones: el orgasmo.
Me quede atontada en la cama mirando al masajista con cara de "lo siento" por una reacción no prevista.
El masajista me miro sonriendo, se vistió, dejo el dinero en la mesilla de noche y se fue.
Yo me quede estirada en la cama pensando: "¿Por que me ha pagado si no he hecho nada?"
Soy Alicia una chica escort, sígueme en mis aventuras en la cama y también fuera de ella. Conmigo descubrirás el sexo y el amor, la farsa y la realidad, la riqueza y la miseria. Sígueme allá donde vaya y puede que descubras la salsa de la vida. Visitaras los clubs de España y en su interior conocerás el mundo de la prostitución. Deja volar tu imaginación y vivirás momentos excepcionales, conocerás gente especial y como poco lo pasaras muy bien riéndote conmigo.
domingo, 26 de abril de 2015
viernes, 24 de abril de 2015
THE LOTTERY
Once upon a december...
We were in the famous at that moment pub called "President" speaking with that awful man. Shaven and tatooed in both of his huge arms, he had a blood-freezing look. He said: "Today is your time" pointing to the youngest of us.
Elena had only spent three weeks with us and it was the first time she won "the lottery". She was a blonde, thin and small girl with a very slim and long neck. She used to wear a white rabbit fur coat and long white high-heel boots.
She was so scared that her arms and hands started trembling although she was trying to mantain them stable. He caught her arm sharply and puched her out to the street.
Hardly had two minuts passed the woman's voice screamed predicting the tragedy. Everybody ran out and in the middle of the crowed I could recognize the white Elena's boot on the snow. I jumped in that direction, but one only thing I could see was the white, overly white snow. People were pushed me and suddenly I realized I were in front of the enormous fir tree. I tried to go arround it and I stopped terrorified.
There was the treathening red rose of blood blossoming on the little white tummy lied peacefully on the virgin snow...
En un diciembre borroso...Estábamos en el entonces famoso pub conocido como "Presidente" hablando con ese hombre horrible. Afeitado y tatuado en sus dos enormes brazos, tenía una mirada que congelaba la sangre y de repente dijo: "Hoy te toca a ti" señalando a la más joven entre nosotras. Elena sólo llevaba tres semanas con nosotras y era la primera vez que ganaba "la lotería". Era una rubia delgada y pequeña con un cuello muy largo y fino. Solia llevar un abrigo blanco de piel de conejo y botas largas blancas de tacón alto. Estaba tan asustada que los brazos y las manos le empezaron a temblar por mucho que intentaba parecer calmada. Él la cogió con fuerza del brazo y la arrastro a la calle.
Apenas pasaron dos minutos cuando un grito de mujer predijo la tragedia. Todo el mundo salió corriendo y en el medio de muchedumbre pude reconocer la bota de Elena en el blanco de la nieve. Salté en aquella dirección, pero lo único que pude ver era la nieve, la demasiado blanca nieve. La gente me empujaba y de repente me vi ante el enorme abeto. Intente rodearlo y ahi me quede aterrorizada.
Allí estaba el horrible rojo de la sangre floreciendo sobre un pequeño blanco vientre pacificamente tumbado en la nieve virgen....
We were in the famous at that moment pub called "President" speaking with that awful man. Shaven and tatooed in both of his huge arms, he had a blood-freezing look. He said: "Today is your time" pointing to the youngest of us.
Elena had only spent three weeks with us and it was the first time she won "the lottery". She was a blonde, thin and small girl with a very slim and long neck. She used to wear a white rabbit fur coat and long white high-heel boots.
She was so scared that her arms and hands started trembling although she was trying to mantain them stable. He caught her arm sharply and puched her out to the street.
Hardly had two minuts passed the woman's voice screamed predicting the tragedy. Everybody ran out and in the middle of the crowed I could recognize the white Elena's boot on the snow. I jumped in that direction, but one only thing I could see was the white, overly white snow. People were pushed me and suddenly I realized I were in front of the enormous fir tree. I tried to go arround it and I stopped terrorified.
There was the treathening red rose of blood blossoming on the little white tummy lied peacefully on the virgin snow...
En un diciembre borroso...Estábamos en el entonces famoso pub conocido como "Presidente" hablando con ese hombre horrible. Afeitado y tatuado en sus dos enormes brazos, tenía una mirada que congelaba la sangre y de repente dijo: "Hoy te toca a ti" señalando a la más joven entre nosotras. Elena sólo llevaba tres semanas con nosotras y era la primera vez que ganaba "la lotería". Era una rubia delgada y pequeña con un cuello muy largo y fino. Solia llevar un abrigo blanco de piel de conejo y botas largas blancas de tacón alto. Estaba tan asustada que los brazos y las manos le empezaron a temblar por mucho que intentaba parecer calmada. Él la cogió con fuerza del brazo y la arrastro a la calle.
Apenas pasaron dos minutos cuando un grito de mujer predijo la tragedia. Todo el mundo salió corriendo y en el medio de muchedumbre pude reconocer la bota de Elena en el blanco de la nieve. Salté en aquella dirección, pero lo único que pude ver era la nieve, la demasiado blanca nieve. La gente me empujaba y de repente me vi ante el enorme abeto. Intente rodearlo y ahi me quede aterrorizada.
Allí estaba el horrible rojo de la sangre floreciendo sobre un pequeño blanco vientre pacificamente tumbado en la nieve virgen....
jueves, 23 de abril de 2015
FUMETA
- ¿Haces servicios a parejas? - Me pregunto.
- Si - Conteste, esperando la siguiente pregunta que no llegó. El chico empezó a contarme lo mucho que le gustaban las chicas a su pareja, que ellos eran jóvenes y agradables y que me invitaban en su casa a una copa de lo que yo quisiera.
Al final quedamos y fui para allá, fue fácil encontrar la dirección y aparcar. Pensando en la suerte que había tenido subí en el ascensor y llame a la puerta.
Cuando vas a casa de alguien que no conoces siempre tienes una cierta sensación de curiosidad por descubrir que es lo que habrá detrás de la puerta, ver quien te abre y por lo que ocurrirá después, pero también hay un poco de miedo, del miedo por la incertidumbre y eso hace subir la adrenalina.
La puerta se abrió y antes de que pudiera ver a nadie me rodeo una nube de humo, tan espesa que apenas se distinguía mas allá de un metro. Un inmundo olor a marihuana, tabaco y restos de cigarrillos mojados casi me tumbo de espaldas antes de entrar en el piso.
El chico me invito a pasar a la sala. El caos que reinaba me hizo pensar que dificilmente en esa casa podría vivir una mujer. De repente, desde detrás de un sillón salió un pequeño bichito, algo entre rata, perro y gato. Con el morro sonriente, completamente colocado por el ambiente, seguramente desde que nació, tumbado sobre su lado derecho se arrastraba por el suelo hacia mi. Le pregunte al chico que le pasaba al perro ya que supuse que eso era. Me contesto que nada, que estaba contento de conocerme.
El cliente me dejo sola entrando en una habitación y al volver me comento que su pareja estaba durmiendo y que tendríamos que estar solos él y yo. Le dije que me parecía bien y me puse a trabajar.
Al acabar fui al lavabo, equivocándome de puerta y entre en la habitación donde se suponía estaba la chica. Me disculpe, pero me lleve una sorpresa al descubrir que allí no había nadie. Pensé que en el piso debería haber otra habitación con la chica pero no la encontré. Sorprendida volví a la sala. El perro seguía arrastrándose por el suelo haciendo círculos. El fumeta estaba preparándose un nuevo porro.
Me vestí y al despedirme le dije al chico:
-"Saludos a tu pareja, a ver si la próxima vez lo hacemos los tres".-Y el me contesto:
-"No tengo pareja ¿De que me hablas?"
- Si - Conteste, esperando la siguiente pregunta que no llegó. El chico empezó a contarme lo mucho que le gustaban las chicas a su pareja, que ellos eran jóvenes y agradables y que me invitaban en su casa a una copa de lo que yo quisiera.
Al final quedamos y fui para allá, fue fácil encontrar la dirección y aparcar. Pensando en la suerte que había tenido subí en el ascensor y llame a la puerta.
Cuando vas a casa de alguien que no conoces siempre tienes una cierta sensación de curiosidad por descubrir que es lo que habrá detrás de la puerta, ver quien te abre y por lo que ocurrirá después, pero también hay un poco de miedo, del miedo por la incertidumbre y eso hace subir la adrenalina.
La puerta se abrió y antes de que pudiera ver a nadie me rodeo una nube de humo, tan espesa que apenas se distinguía mas allá de un metro. Un inmundo olor a marihuana, tabaco y restos de cigarrillos mojados casi me tumbo de espaldas antes de entrar en el piso.
El chico me invito a pasar a la sala. El caos que reinaba me hizo pensar que dificilmente en esa casa podría vivir una mujer. De repente, desde detrás de un sillón salió un pequeño bichito, algo entre rata, perro y gato. Con el morro sonriente, completamente colocado por el ambiente, seguramente desde que nació, tumbado sobre su lado derecho se arrastraba por el suelo hacia mi. Le pregunte al chico que le pasaba al perro ya que supuse que eso era. Me contesto que nada, que estaba contento de conocerme.
El cliente me dejo sola entrando en una habitación y al volver me comento que su pareja estaba durmiendo y que tendríamos que estar solos él y yo. Le dije que me parecía bien y me puse a trabajar.
Al acabar fui al lavabo, equivocándome de puerta y entre en la habitación donde se suponía estaba la chica. Me disculpe, pero me lleve una sorpresa al descubrir que allí no había nadie. Pensé que en el piso debería haber otra habitación con la chica pero no la encontré. Sorprendida volví a la sala. El perro seguía arrastrándose por el suelo haciendo círculos. El fumeta estaba preparándose un nuevo porro.
Me vestí y al despedirme le dije al chico:
-"Saludos a tu pareja, a ver si la próxima vez lo hacemos los tres".-Y el me contesto:
-"No tengo pareja ¿De que me hablas?"
martes, 21 de abril de 2015
VAMPIRO
-
Por suerte tengo pocos días en los que me encuentre mal, un par de días de
regla eso sí, que ni cojo el teléfono - le explicaba, hablando de la regla a un
amigo.
Eso si, ese
par de días suele ser horrible. Hay veces en las que
el dolor no me deja ni respirar y solo quiero dormir y estar a oscuras.
Con mis 14-15 años cuando tenia la regla no iba al colegio, me quedaba en casa llenándome de pastillas, que tampoco ayudaban mucho. Solo la bañera templadita y suaves masajitos en la barriga aliviaban un poco la tortura.
Muchas veces el dolor era tan agudo que el cerebro dejaba de recibir el oxigeno necesario y yo caía sin conocimiento en el medio de la calle, en el autobús, en el metro o en clase.
Después de un par de sustos que me lleve conduciendo decidí no volver a coger el coche en los días de regla, pero siempre aparece algo que te obliga a salir a la calle, coger el coche y arriesgar tu vida y la de los demás por alguna tontería. Al final, harta, fui al medico a pedirle algún remedio para aliviar esos dolores tan fuertes.
La muy lista de la doctora del gabinete ginecológico que visite me dijo:
-"Usted podría ponerse un diu de los que llevan hormonas y así practicamente no tendrá regla con lo cual tampoco tendrá dolores".
Dicho y hecho. Pasados dos meses tenia yo instalado un "diu de esos" que me costo un riñón y dos horas de mareos en la consulta. La doctora me aviso de que quizás durante una semana o algo mas me encontraría diferente pero que después todo se regularizaría.
Pasado un mes nada iba bien, todos los días me mareaba, llevaba todo el mes sangrando, estaba de muy mala leche y encima con hambre. Apenas podía trabajar y además los "topos", eso tíos que meten los dedos en el chocho y rebuscan ahí como si quisieran encontrar un tesoro me preguntaban sobre que era aquel extraño hilo que me salia de la matriz.
Muchas veces el dolor era tan agudo que el cerebro dejaba de recibir el oxigeno necesario y yo caía sin conocimiento en el medio de la calle, en el autobús, en el metro o en clase.
Después de un par de sustos que me lleve conduciendo decidí no volver a coger el coche en los días de regla, pero siempre aparece algo que te obliga a salir a la calle, coger el coche y arriesgar tu vida y la de los demás por alguna tontería. Al final, harta, fui al medico a pedirle algún remedio para aliviar esos dolores tan fuertes.
La muy lista de la doctora del gabinete ginecológico que visite me dijo:
-"Usted podría ponerse un diu de los que llevan hormonas y así practicamente no tendrá regla con lo cual tampoco tendrá dolores".
Dicho y hecho. Pasados dos meses tenia yo instalado un "diu de esos" que me costo un riñón y dos horas de mareos en la consulta. La doctora me aviso de que quizás durante una semana o algo mas me encontraría diferente pero que después todo se regularizaría.
Pasado un mes nada iba bien, todos los días me mareaba, llevaba todo el mes sangrando, estaba de muy mala leche y encima con hambre. Apenas podía trabajar y además los "topos", eso tíos que meten los dedos en el chocho y rebuscan ahí como si quisieran encontrar un tesoro me preguntaban sobre que era aquel extraño hilo que me salia de la matriz.
Cuando ya estaba harta de sangre y molestia y había pensado en ir a ginecólogo a que me sacara aquella cosa, salió por si sola.
Y por fin se acabaron mis problemas, todos menos el dolor, claro. Sigo pasando por el infierno una vez cada cuatro semanas.
lunes, 20 de abril de 2015
QUEMADA
- ¿Sabias que a los autobuses en Canarias los llaman guaguas? - Me preguntó sonriendo.
- Ya, claro, y los taxis myau-myaus - Me reía yo.
Del aeropuerto al hotel fuimos en una gua-gua e incluso entonces yo seguía sin creerme lo del nombre que al final resulto que era verdad. El hotel era de la cadena NH y estaba prácticamente en la primera linea del mar, así que yo me sentía realmente muy contenta.
Enseguida salimos a la playa, yo disfrutaba de la brisa marina mientras observaba a unos policías explicar a la dueña de un perro las normas del uso de espacios públicos. Parecía hacer frío a pesar del sol radiante que brillaba en lo alto del cielo. Mi acompañante parecía estar también muy contento y disfrutaba del paseo por la playa acompañado de la mujer que tanto le gustaba.
- ¿Tomamos el sol? - Me pregunto.
- No se. Hace un poco de frío - Conteste yo tapándome con el jersey.
- No te creas, el sol de aquí es muy engañoso - Contesto él poniendo cara de sabio.
Confié en que él sabría mucho mas que yo de las Canarias teniendo en cuenta que iba ahí bastante. Así que extendimos las toallas en la arena de la playa y me di cuenta de que estaba muy cansada. Me había levantado a las cuatro de la mañana para coger el avión, habiéndome acostado a la una. Así en pocos minutos nos sumergimos en el mundo de Morfeo, calentados por el sol y acariciados por la brisa marina.
Cuando me desperté, el sol casi se ocultaba por el horizonte y mi acompañante daba vueltas por la orilla esperando que me despertase. Yo tenia frío, me puse el jersey y regresamos al hotel. Ya casi era la hora de cenar. Me metí en la ducha pensando en ducharme y arreglarme y !Oh dioses! estaba tan roja como una gamba a la plancha o un tomate, dependiendo del gusto de cada cual. Un grito de sorpresa atrajo a mi compañero que al entrar al baño empezó a reírse, primero de mi aspecto y después del suyo. Estaba tan rojo como yo.
Después de una cena tranquila en un restaurante del paseo marítimo volvimos al hotel e intentamos hacer el amor, pero al final lo dejamos debido al calor que desprendían nuestros cuerpos y el dolor que me provocaban las caricias y los besos.
Por la mañana temprano él se fue a trabajar y yo me quede en la cama pensando en cuantas cosas podría hacer durante el día y los sitios que podría visitar mientras él estaba fuera. Pasada media hora larga me levante y me metí en la ducha y ahí me quede observando en el espejo un cuerpo horriblemente rojo. El agua fría me quemaba la piel de tal manera que decidí dejar la ducha para mas tarde y me empece a vestir. Intente ponerme el sujetador y no pude por el dolor que me provocaba el roce de la tela sobre mi piel. Acabe poniéndome un vestido sin sujetador ni braguitas, solo un vestido de cashemir tan ligero que apenas notaba su presencia y con el que baje a la calle a desayunar mi café con leche y un croissant. Ya en el bar me di cuenta de que los pocos metros que había recorrido entre la habitación del hotel y el bar habían sido suficientes para provocarme heridas en los pezones quemados.
Al volver al hotel me quite el vestido y en todo el día no volví a ponerme nada de ropa. Recordé como mi madre decía que para aliviar el dolor de las quemaduras era bueno aplicar yogur sobre la piel. Le mande un mensaje a mi compañero:
-Por favor de vuelta compra yogures naturales.
Pasadas unas horas volvió del trabajo con cara de cangrejo cocido y los yogures. Nos los untamos por todas partes intentando aliviar el dolor aunque no ayudaba para nada ya que teníamos los cuerpos ardiendo. Pasamos el resto de la tarde desnudos, sin salir de la habitación, mirándonos el uno al otro y riéndonos sin poder tocarnos ni vestirnos. ¡Que tortura!
Al volver a Barcelona mi acompañante me dijo:
-"Ha sido todo un dolor estar contigo en las Canarias. Espero volver a repetir la experiencia. Jaja"
Y yo le conteste: "La próxima vez nos vamos al norte"
- Ya, claro, y los taxis myau-myaus - Me reía yo.
Del aeropuerto al hotel fuimos en una gua-gua e incluso entonces yo seguía sin creerme lo del nombre que al final resulto que era verdad. El hotel era de la cadena NH y estaba prácticamente en la primera linea del mar, así que yo me sentía realmente muy contenta.
Enseguida salimos a la playa, yo disfrutaba de la brisa marina mientras observaba a unos policías explicar a la dueña de un perro las normas del uso de espacios públicos. Parecía hacer frío a pesar del sol radiante que brillaba en lo alto del cielo. Mi acompañante parecía estar también muy contento y disfrutaba del paseo por la playa acompañado de la mujer que tanto le gustaba.
- ¿Tomamos el sol? - Me pregunto.
- No se. Hace un poco de frío - Conteste yo tapándome con el jersey.
- No te creas, el sol de aquí es muy engañoso - Contesto él poniendo cara de sabio.
Confié en que él sabría mucho mas que yo de las Canarias teniendo en cuenta que iba ahí bastante. Así que extendimos las toallas en la arena de la playa y me di cuenta de que estaba muy cansada. Me había levantado a las cuatro de la mañana para coger el avión, habiéndome acostado a la una. Así en pocos minutos nos sumergimos en el mundo de Morfeo, calentados por el sol y acariciados por la brisa marina.
Cuando me desperté, el sol casi se ocultaba por el horizonte y mi acompañante daba vueltas por la orilla esperando que me despertase. Yo tenia frío, me puse el jersey y regresamos al hotel. Ya casi era la hora de cenar. Me metí en la ducha pensando en ducharme y arreglarme y !Oh dioses! estaba tan roja como una gamba a la plancha o un tomate, dependiendo del gusto de cada cual. Un grito de sorpresa atrajo a mi compañero que al entrar al baño empezó a reírse, primero de mi aspecto y después del suyo. Estaba tan rojo como yo.
Después de una cena tranquila en un restaurante del paseo marítimo volvimos al hotel e intentamos hacer el amor, pero al final lo dejamos debido al calor que desprendían nuestros cuerpos y el dolor que me provocaban las caricias y los besos.
Por la mañana temprano él se fue a trabajar y yo me quede en la cama pensando en cuantas cosas podría hacer durante el día y los sitios que podría visitar mientras él estaba fuera. Pasada media hora larga me levante y me metí en la ducha y ahí me quede observando en el espejo un cuerpo horriblemente rojo. El agua fría me quemaba la piel de tal manera que decidí dejar la ducha para mas tarde y me empece a vestir. Intente ponerme el sujetador y no pude por el dolor que me provocaba el roce de la tela sobre mi piel. Acabe poniéndome un vestido sin sujetador ni braguitas, solo un vestido de cashemir tan ligero que apenas notaba su presencia y con el que baje a la calle a desayunar mi café con leche y un croissant. Ya en el bar me di cuenta de que los pocos metros que había recorrido entre la habitación del hotel y el bar habían sido suficientes para provocarme heridas en los pezones quemados.
Al volver al hotel me quite el vestido y en todo el día no volví a ponerme nada de ropa. Recordé como mi madre decía que para aliviar el dolor de las quemaduras era bueno aplicar yogur sobre la piel. Le mande un mensaje a mi compañero:
-Por favor de vuelta compra yogures naturales.
Pasadas unas horas volvió del trabajo con cara de cangrejo cocido y los yogures. Nos los untamos por todas partes intentando aliviar el dolor aunque no ayudaba para nada ya que teníamos los cuerpos ardiendo. Pasamos el resto de la tarde desnudos, sin salir de la habitación, mirándonos el uno al otro y riéndonos sin poder tocarnos ni vestirnos. ¡Que tortura!
Al volver a Barcelona mi acompañante me dijo:
-"Ha sido todo un dolor estar contigo en las Canarias. Espero volver a repetir la experiencia. Jaja"
Y yo le conteste: "La próxima vez nos vamos al norte"
sábado, 18 de abril de 2015
EN EL SUPER
La nevera
estaba casi vacía y era imperativo ir de compras para llenarla, sino no habría
ni comida ni cena ese día. Así que en cuanto llego Niuf Nif le dije melosamente:
- ¿Verdad que
no te importa llevarme un momento al Mercadona? Tengo que comprar comida.
- Vale,
vamos - Como siempre aceptó sin rechistar.
Me vestí rápida y cogimos su coche. Íbamos hablando de las cosas que tenía que hacer: dentista, Uni, examenes, ingles, etc.... y casi llegando a Mercadona sonó el teléfono.
Me vestí rápida y cogimos su coche. Íbamos hablando de las cosas que tenía que hacer: dentista, Uni, examenes, ingles, etc.... y casi llegando a Mercadona sonó el teléfono.
- Siii -
Conteste al ver el nombre del cliente - Si, ¿diez minutos?... si, ahí estoy.
- Ya puedes
dar la vuelta y llevarme a casa que viene un cliente - Ordene yo a mi acompañante.
- Jaja - Se
rió y dio la vuelta. Me dejo en
la puerta de mi casa después de que le comentase de que estaría mas o menos una
hora y que ya le llamaría cuando acabase. Como estaba previsto pasada una hora me estaba vistiendo para ir de nuevo a Mercadona.
Cuando el coche estaba entrando al aparcamiento del supermercado volvió a sonar el teléfono. Era mi chinito y claro no le podía decir que no.
Cuando el coche estaba entrando al aparcamiento del supermercado volvió a sonar el teléfono. Era mi chinito y claro no le podía decir que no.
Para poder salir del aparcamiento teníamos que comprar algo, además me había quedado sin preservativos. Fuimos directos a la sección de perfumería para buscar preservativos, lubricante y toallitas húmedas, lo que fui cogiendo y dándole a mi acompañante para que lo aguantase. En este instante sonó el teléfono otra vez. Le indique a Niuf Niuf que fuera a pagar mientras yo estaba hablando con otro cliente.
Desde el rinconcito al lado de las escaleras, escondida de los oídos de la gente mientras hablaba por teléfono observaba la escena en la caja. Niuf Niuf - un hombre de unos 60 años cargado de cajas de condones y toallitas húmedas estaba pagando su supuesta compra. La cajera pasaba las cajas por la maquina sin ninguna expresión en la cara, pero seguramente estaría pensando: "¡Vaya este viejo
si que folla!"
No podía aguantarme la risa durante todo el viaje de vuelta a casa, mientras mi chofer estaba confuso y sonrojado por la imagen de si mismo que seguramente tenia de su reciente compra.
- Vaya
vicioso que estas hecho, jaja.- Me reía.- Ahora cuando me dejes en casa te vas
a la farmacia y me compras lubricante, que el otro día un cliente lo
gasto todo mientras le iba metiendo un súper pene de goma por el culo. Pero no olvides tiene que ser Durex, azul, sin sabores, ni olores, ni efectos, ni nada de eso.
Y así lo
hizo. Pasada mediahora cuando yo estaba otra vez vestida y preparada para regresar a Mercadona me trajo el lubricante que le había pedido, tras recorrer cuatro farmacias.
Cuando por fin pudimos completar la compra ya eran pasadas las dos.
Ya llegando a mi casa volvió a sonar el teléfono, mire el numero y le dije a Niuf Niuf:
Cuando por fin pudimos completar la compra ya eran pasadas las dos.
Ya llegando a mi casa volvió a sonar el teléfono, mire el numero y le dije a Niuf Niuf:
-Hoy me parece que tampoco
habrá clase de ruso.
viernes, 17 de abril de 2015
INTROMISION
Tener una hija es una gran alegría, pero también supone muchos problemas y complicaciones. Uno de los inconvenientes es que tienes que tener a alguien que te la cuide y si no tienes ni familia ni amigos te ves obligada a contratar una niñera, que no siempre es perfecta y su marido menos todavía.
Los dos tienen llave de mi casa para poder venir cuando les venga bien sea para preparar la cena, poner la lavadora o cualquier otra cosa. Eso si cada vez que vienen tienen que avisar para no interrumpirme mi trabajo. Pero un día...
Recuerdo a aquel hombre de más de 50 años, tímido, asustado. Me cuesta imaginar lo que le debió costar buscar el anuncio por internet y llamar al final para quedar conmigo. Fueron tres semanas o más las que tardo en encontrarse conmigo tras la primera llamada y en ese tiempo me explico, siempre por teléfono, unas cuantas cosas sobre él y su vida.
Los dos tienen llave de mi casa para poder venir cuando les venga bien sea para preparar la cena, poner la lavadora o cualquier otra cosa. Eso si cada vez que vienen tienen que avisar para no interrumpirme mi trabajo. Pero un día...
Recuerdo a aquel hombre de más de 50 años, tímido, asustado. Me cuesta imaginar lo que le debió costar buscar el anuncio por internet y llamar al final para quedar conmigo. Fueron tres semanas o más las que tardo en encontrarse conmigo tras la primera llamada y en ese tiempo me explico, siempre por teléfono, unas cuantas cosas sobre él y su vida.
Nunca había tenido una novia en condiciones, si
que había tenido una a sus 20 años y todo lo que había hecho con ella era
darse un pecaminoso beso. El y su familia vinieron del pueblo a la gran ciudad cuando sus padres eran jóvenes. Ahora que sus padres estaban muertos vivía en el piso que había sido de ellos con su hermana gemela. Como me reí cuando me explico que
ella se duchaba vestida para no verse su propio cuerpo. No sé como aguanté tantas llamadas, pero lo cierto es que en cada una de
ellas me sorprendía con su historia, con cosas que me parecían
increíbles.
El caso es que al final me pidió conocernos antes de acostarnos. Quedamos en un café y fue fácil reconocerlo sentado en una
mesa un poco apartada, mirando a un lado y a otro, bien nervioso. Lo mire
fijamente hasta que cruzó su mirada con la mía y la bajó rápidamente clavándola
en la mesa, en el vaso de vino que se estaba tomando.
-Hola - Le dije acercándome y
sonriéndole, forzándolo a levantar la vista.
-¿Alicia? - Casi era un susurro, le
temblaba la voz y las manos.
-Si - Me senté a su lado y empezamos
a hablar sin entrar en el tema de sexo. Me volvió a explicar casi de manera
inaudible que nunca había estado con una mujer y que con más de 50 años tenía
que probarlo. Al final lo convencí para que viniera a mi casa y que allí los dos
tranquilos lo pasaríamos bien, bueno lo convencí para que ese fuera nuestro
próximo encuentro.
Lo cierto es que llegue a pensar que
no vendría, pero realmente tenía ganas, las suficientes como para vencer todos sus
temores y al día siguiente me llamó para venir a verme en cinco minutos. Pasó casi una hora y no llegaba. Salí al balcón a fumarme un
cigarrillo y lo vi en el extremo de la calle paseando de un lado al otro y
lanzando miradas al portal de mi apartamento. No entendía nada, me vestí y bajé
a buscarle.
- Hola, ¿Qué pasa?.- Le pregunte
cuando llegue hasta el. Me miraba con los ojos abiertos, temblaba, se frotaba
las manos y señalaba hacia mi portal.
- Está lleno de gente, no hacen más
que entrar y salir - murmuró el.
En el portal los vecinos estaban haciendo una mudanza y tenían el camión justo delante de la puerta.
En el portal los vecinos estaban haciendo una mudanza y tenían el camión justo delante de la puerta.
- Claro, están de mudanza - conteste flipando - Vamos,… ven - Lo cogí del brazo y
casi lo arrastre hacia mi casa. Me costó sortear a los de la mudanza mas por la
risa que me estaba aguantando que por otra cosa.
Ya en el apartamento lo lleve a la
habitación y sin darle la oportunidad de reaccionar empecé a desnudarlo. El no dejaba de temblar y al ver mi cuerpo desnudo en la penumbra desviaba la mirada o casi cerraba los
ojos. La música de la tablet y las velas perfumadas me ayudaron a relajarle. Lo estire en la cama haciéndole unos
masajes con aceites, recorriendo todo su cuerpo de arriba abajo...
De repente se abrió la
puerta de la habitación y apareció el marido de la niñera.
- Hol…..- Se quedo mudo mirando la
escena
- El teléfono...- Balbuceo.
- El teléfono...- Balbuceo.
El hombre salto de la cama como si viera una serpiente, estaba dando vueltas intentando
taparse con algo, pero lo único que encontró fueron mis braguitas rojas con las que intentaba tapar su pene levantado y a la vez las nalgas. Y así dando vueltas al final acabo en el suelo sentado con mis braguitas tapando su pene.
El niñero seguía ahí con la boca abierta…- Perdón, perdón…- Era todo lo que decía sin moverse de la
puerta mientras en cliente se ponía mis bragas.
- Eso no, tranquilo, no pasa nada - Le
decía entre enfadada y muerta de risa.
No me hizo caso y continuo con su
anárquica forma de vestirse intentado meter sus piernas en las mangas de su camisa como si
fueran los pantalones…. No sé como logro acabar de
vestirse y sin sacarse mis bragas con lentejuelas brillantes.
El otro tonto seguía clavado en la
puerta diciendo no se que sobre su teléfono y el cliente se movía de un lado a
otro sin saber cómo escapar de la habitación.
-¡Que te pasa tío!, ¡sal de ahí
capullo!.- Le grite al niñero.
Y en ese momento de duda, de
retroceso hacia afuera el cliente salto hacia delante, le empujo y
corrió hacia la puerta de la calle sin atar los cordones de los zapatos y con mis braguitas rojas puestas bajo el pantalón desabrochado.
miércoles, 15 de abril de 2015
SE QUEDO EN LA CALLE
Hay días extraños, esos en que se
acumulan las fiestas, se hacen puentes y esas cosas. No me gustan nada, te sacan de la rutina, no vienen clientes habituales, sino los extraños perdidos, colgados que no saben qué hacer y empiezan a llamar para
desahogar sus penas conmigo aunque a veces no están tan mal.
-Hola - Sonó la voz agradable del
cliente
-Si, ¿Cómo estás?.- Sonreí al pensar
que la mañana no empezaba mal.
-En cinco minutos estoy ahí.-
Perfecto pensé y le di conformidad.
No fueron cinco, estaba ahí mismo,
seguro que había dejado el coche en la esquina cruzando los dedos para que yo
estuviera disponible.
-¿Qué, no trabajas hoy?.- Le
pregunte un poco extrañada por la hora en que venía.
-Aquí estoy, ahora no trabajo,
jaja,. – Se rió.
-Pues nada, yo si trabajare, jaja.-
Me reí mas que él.
-No es eso.- No dejaba de reírse.-
Ahora tenía que estar en una reunión, pero me he quedado sin papeles.
-¿Y eso?
- Pues que he dado fiesta a todos mis empleados un día antes y a cambio me han cerrado la oficina, no puedo entrar y claro tengo toda la documentación dentro.
- !ay que horror! ¿y ahora que? - conteste yo con cara de sincera preocupación
- Pues nada, pensé: "Que voy a hacer? Pues a ver a Alicia" Y aquí estoy - Se reía de sus propias palabras.
- ¿Y la reunión? ¿Y el trabajo? - seguía yo preocupada
- Tendrán que esperar a que me abran la puerta, que por cierto estará abierta de aquí en una hora, así que desnudate gatita...
- ¿Y la reunión? ¿Y el trabajo? - seguía yo preocupada
- Tendrán que esperar a que me abran la puerta, que por cierto estará abierta de aquí en una hora, así que desnudate gatita...
viernes, 10 de abril de 2015
EL SUEÑO DEL CHIFLADO
La ultima vez que vino tenía una nueva historia de sus aventuras en
el despacho de la psicoanalista. Me
miro, me sonrio y me explico de que había ido la sesión con la loquera.
-Soñé contigo, que angustia. – Dijo
provocando la sorpresa en mi cara.
-¿Tan horrible soy?”.
-Jaja, no es eso. Te voy a contar mi
sueño.– Respondio.
-Vivía yo en una pequeña ciudad
medieval. El sol se ponía y se empezaban a cerrar las puertas de las murallas
para evitar el ataque de invasores enemigos. Justo en el momento que se cerraba
la última puerta entraste tú buscando refugio. Estabas tan agotada que te
dejaste caer sobre el muro justo delante de una pequeña ventana por donde los invasores intentaban traspasar sus lanzas.
-Vaya, que interesante.- Comente
arrepintiendome al momento, pensando:” No
le interrumpas no se vaya a cortar y te
quedaras sin historia”.
-Y aquí viene la angustia.- Continuo
el sin hacer caso a mi comentario.- Yo intentaba gritar para advertirte que te
apartaras de la ventada.
-¡Ay! noooo. ¿Me muero? – Interrumpí
de nuevo tapandome la boca con la mano.
-Pero no me salía la voz, mis pies
estaban pegados al suelo y tu no me escuchabas ni me veias. Estabas tan agotada
que no podías despertarte. – Continuo su relato
contento por provocar tanta emoción.
-¿Y..?.- Pregunte después de una pausa
demasiado larga que me provoco angustia.
-Pues lo típico. Mi mujer me
despierta preguntando porqué estoy gritando.
-Jo – Le dije.- ¡Vaya!,
y yo que esperaba morir desangrada en tus brazos .- Me había dejado bien
chascada.
-¡Hala!. Que dramática, jo que mal
rollo. – Me contesto sonriendo con ese toque que tienen los chiflados.- Pero
eso no es todo. La peor parte viene después.- Apostillo.
-Ah, ¿si?” – Me sorprendío, ya que estaba
segura de que el sueño había acabado.
-Pues si. Después fui a mi
psicoanalista, ya sabes que los lunes
voy a verla y le conté mi sueño. Y ¿ sabes que me dijo?
-¿Qué?. – Preparandome para reirme
descontroladamente.
- Mas o menos algo como: Sr. Gonzalez, me parece que Ud. veía esas lanzas que querían
atravesar al cuerpo de esa chica como una metáfora fálica donde las lanzas son
en realidad su pene" – Imitando la voz argentina de su psicoanalista.
-Ja ja ja. –Me hizo
reir sin control.
-Ya ves que
obsesión. El psicoanalisis centra todo en el pito. Pero bueno visto eso, lo
pensé un poco y decidí venir a verte. No es que quiera atravesarte con mi pito
pero un poco de caricias y masajitos me irían muy bien.
-Ja ja. - Volví a reírme
mientras me quitaba la ropa.
Antes de irse me dijo: “No te conté
lo que no soñé.
-Me lo cuentas una proxima vez”- Le
conteste. Le di un beso y se fue.
Pasada media hora recibí un mensaje:
"Lo que no soñé”.
Despierto tras la pesadilla intente
conciliar de nuevo el sueño y recuperar la historia, lo que no fue posible a
tan solo unos minutos de que sonara el despertador. Así que imagine el final de la historia.
Aquel poblado se protegía de una invasión
enemiga. Y en tiempos de guerra ni las caricias ni los masajitos son
suficientes. Has de ser un soldado y actuar con decisión y firmeza. Y yo me
quise convertir en uno y empuñar mi lanza y con fuerza atravesar el cuerpo de la chica, ensartarla
como una brocheta de dulce y blanca carne, sentir su cuerpo rodeando mi lanza y
mirar a sus ojos mientras su vida se transforma en su orgasmo, sus gritos y sus
gemidos…
Con los dientes apretados y mi mirada
clavada en sus ojos saqué la lanza de su cuerpo con lentitud. No quería
quitarle la vida solo robarle el aliento. Hacerla prisionera, tenerla atada con mis brazos, tenerla amordazada con mi boca. Y
aun así, incluso siendo presa implorarle que jamás se rindiera y que nunca jamás dejara de pelear conmigo.
Me quede boquiabierta mirando el teléfono
como si fuera un extraterrestre.
Volví a recibir un mensaje: “jo, que tonto,
disculpa”.
jueves, 9 de abril de 2015
EL BELGA
Me explicó un amigo que con los
belgas hacen chistes fáciles sus vecinos del norte. La verdad es que conozco a
pocos, aunque sí que recuerdo a uno en especial.
Una noche me llamo uno para ir a su
hotel, el lugar era bueno y eso aumentaba la probabilidad de buen trabajo, así que a la hora acordada me fui para allá. Cuando me abrió la
puerta y lo vi no me dio ni buen ni mal rollo, solo pensé: "un cliente más", le
sonreí y le di el par de besos de cortesía previos al trabajo. No hubo grandes
preámbulos, nos presentamos.
-¿De dónde eres?.- Preguntó
-Rusa.- Le conteste con mi mejor
sonrisa pensando que en el anuncio lo ponía bien explicito.- ¿Y tú?.- Le
pregunte
-Belga, ¿sabes donde está Bélgica?.- Debía pensar que era tonta, pero bueno eso poco me importaba, ya había
decidido que no era un tipo que me despertase mucho interés y además yo iba por
faena.
Mas me desnudó él que lo hice yo, era
evidente que tenía ganas. Sus manos no se quedaban quietas, rápido me tumbo en
la cama y allí como pude fui jugando con sus cosas, que estaban a punto desde
el primer momento. Era un poco incomodo pero la parte buena es que en esos
casos el trabajo suele ir rápido.
Y ahí él se lanzo rápido sin dejarme
reaccionar, rápido a penetrar sin preservativo. Primero lo empuje, lo separe más
o menos suavemente mientras intentaba buscar la goma para ponérsela.
-Espera.- Le dije.- Hay que ponerse
el preservativo.
Me miro, se rió y volvió a la carga,
separándome las piernas convencido de que iba a salirse con la suya. Eso sí que
no, le empuje con furia, le pegue, le grite, le dije de todo mientras me lo sacudía
y me ponía en pie en medio de la habitación. La cara le cambio.
-No es para tanto. Tampoco pasa
nada.- Siempre las justificaciones tontas de los que se creen que se yo.
Yo no dejaba de gritarle, me fui
vistiendo sin que el cabreo bajara. Por suerte había cobrado así que ahí le
deje con su picha tonta para que se buscara a otra que se dejase penetrar sin
gomita.
Tonto, era tonto el belga.
miércoles, 8 de abril de 2015
POBRECITA
Estaba ahí
delante mío, mientras tomábamos café después de haber acabado con el trabajo en
la escuela y antes de que me acompañase a casa.
Mi teléfono
corto lo que me estaba explicando y mientras yo hablaba el me iba mirando con
cara inexpresiva.
-Si, claro
que si.- Respondí al cliente que me preguntaba si podía ir a su hotel.
-Ahora, en
15 minutos estoy ahí….. si, 120. Vale, voy.- Mire a mi acompañante sonriéndole.
-¿Verdad que
me llevaras al Campanille?, esta aquí cerca y me ha salido un trabajo para ya.-
No le daba muchas alternativas.
-Bueno,… si,
si…. Pero ¿te tratara bien?.- Que tonto, que pregunta, como si esa vez fuera diferente de
muchas otras.
-No digas
tonterías, ¿Qué quieres que me pase?.- Fui bastante brusca en la respuesta.
-¡Pobrecita!
Es terrible que tengas que hacer esto. Solo imaginar que algún cerdo pueda tocar ese cuerpecito tan frágil y delicado. - Su cara era un poema…. Pena, horror,
que se yo, pero me dio mal rollo.
-No seas
tonto, va, llévame que no pasa nada.
Se levando
para pagar los cafés y, si, me llevo al hotel aunque durante todo el viaje no
paro de compadecerme, y casi poniéndose a llorar.
-No seas
tonto que no pasa nada.- Me despedí de él cuando me dejo ante la puerta del hotel.
Más tarde,
cuando ya estaba en casa me envió un mensaje volviendo a insistir en lo
terrible de mi situación.
-¿Estas
bien?, ¿no te han hecho daño?. Me he quedado muy mal cuando te he dejado. Pobrecita. -No
pude mas, me hizo enfadar.
-Anda ya. Pobrecito tú. Tranquilizate y vete a dormir - Le envié
el mensaje y cerré el teléfono.
Al día
siguiente cuando volvió a encontrarse conmigo para tomar café andaba casi llorando.
-Estoy
fatal. Yo solo estaba preocupado por ti y tú me has machacado. ¿Por qué?.- Fue
su presentación.
-¡Ay!,
pobrecito. Jaja. Anda pide ya los cafés.
martes, 7 de abril de 2015
EL ALUMNO DE RUSO
Me gusta dar clases y me gusta el ruso, el origen de las palabras, la
historia de la lengua, los pequeños matices y los detalles del porque y para que. Como veía que poco a poco iba olvidando mi lengua nativa decidí dar clases de ruso los fines de semana. Puse anuncios en internet y al final algunos
me llamaron. Ahora tengo cuatro alumnos, algunos son más lentos y les cuesta mucho, otros son mas rápidos y espabilados.
Y siempre hay sorpresas. Había uno que no se por qué se había interesado en
las clases. Apenas aprendía nada, nunca hacia los deberes y no avanzaba, además se pasaba el rato intentando enseñarme a mi. Pero bueno, venia, pagaba y se comportaba, así que yo no me quejaba. Poco a poco fue cogiendo
confianza y eso empezó a darme mala espina, de tímido y distante paso a ser un vacilón con trato demasiado familiar, preguntas incomodas y personales, saludos con besos y abrazos.
Un sábado como de costumbre a las diez se presento en mi puerta para recibir la clase, pero esa vez llevaba en la mano una rosa. Me la dio a la vez que un par de besos y después de que yo la había dejado sobre la mesa y me preparaba para empezar con la clase se abalanzó sobre mí, me abrazo y me empujo contra la pared besándome y toqueteándome.
Un sábado como de costumbre a las diez se presento en mi puerta para recibir la clase, pero esa vez llevaba en la mano una rosa. Me la dio a la vez que un par de besos y después de que yo la había dejado sobre la mesa y me preparaba para empezar con la clase se abalanzó sobre mí, me abrazo y me empujo contra la pared besándome y toqueteándome.
Me asuste muchisimo, lo primero que pensé es que me iba a hacer daño o algo así, pensé que quizás era un violador. No
estaba preparada para eso y me puse a temblar, casi a llorar. Pero reaccione y lo empuje con mis manos y le grite, le
pegue y le dije algo así como "¿Cómo se atreve Usted a hacer esto?". El se amilano, se asusto, no sé que estaba pensando. Lo empuje a la puerta y lo eche de mi
casa con un portazo.
Después de cerrar la puerta me sentí mas segura y mas tranquila. Al rato me reí un poquito del idiota de alumno. Seguramente se creía muy atractivo y como yo intentaba ser simpática se creyó lo que no era.
¡Estúpido alumno! Me gusta dar clases y tener otro trabajo y ese tipo lo fastidió.
Después de cerrar la puerta me sentí mas segura y mas tranquila. Al rato me reí un poquito del idiota de alumno. Seguramente se creía muy atractivo y como yo intentaba ser simpática se creyó lo que no era.
¡Estúpido alumno! Me gusta dar clases y tener otro trabajo y ese tipo lo fastidió.
Creí que se había acabado, que avergonzado no volvería, no insistiría, se olvidaría de mí. Pero no, después de algunas semanas empezó a llamarme entre
disculpándose y hablando de volver a las clases sin enterarse que eso se había acabado,
que él no me gustaba, que no me daba confianza y que desde luego no iba a aguantar sus presencia por unos miserables 10 euros/hora.
Pero tan pesado se puso que al final le dije que una cosa era tenerlo como
alumno y otra como cliente para acostarse conmigo. Imagino la cara que debió poner.
-Pero, si tu eres una chica normal, no me imaginaba que cobrabas por
eso.- Encima el idiota estaba lleno de complejos. El solo quería follarse
a su profesora gratis, eso sí que estaba bien.
Después de una semana de charlas al final decidió venir a acostarse conmigo. Como ya le tenia manía le cobre una hora por adelantado y me porte como un tronco de pino en la cama, ni siquiera le concedí una sonrisa. Un polvo rápido y soso, eso fue todo.
Bueno, la verdad es que él en el sexo fue tan aburrido como cuando venía como alumno.
lunes, 6 de abril de 2015
viernes, 3 de abril de 2015
BUSCA SECRETARIA
Llegaba tarde y no era habitual en Niuf Niuf .
-Hola.- Fue su voz cuando me llamo.- Aquí estoy.
-Hola.- Fue su voz cuando me llamo.- Aquí estoy.
-Sube.- Le dije con prisa.
Estaba ahí
mismo, como siempre. Así que el timbre sonó en pocos segundos después de la
llamada y una vez abierta la puerta de la calle en dos zancadas había subido
las escaleras y entrado en casa.
-Aquí
estoy.- Le dije desde la habitación mientras el dejaba sus cosas y se sacaba
los zapatos en la entrada
- ¿Cómo
estas?.- Me saludo ya desde la puerta de la habitación.
-Ya ves, me
tendrás que llevar a Molins que un cliente me espera - dije yo, comunicándole mis futuros movimientos y a la vez pidiendo el favor sin pedirlo.
-Bueno.- Me
miro sonriendo con cierta dulzura y se encogió de los hombros mientras yo me iba poniendo la ropa interior sexy que esperaba
encontrar el cliente.
- ¿Y eso?.- Pregunto.
- Es lo que
le gusta al que voy a ver, ¿a ti no? - conteste yo preguntando, mientras me ponía mis braguitas con lazos, los sostenes
con encajes y medias……
- Buscame una bolsa para meter los tacones - Le pedí. Eran unos tacones
altos y sexy de los habituales de las chicas de los clubs.
Con todo casi llegamos tarde a casa del cliente, nos liamos un poco por culpa de Niuf Niuf y yo fui
echandole todas las culpas a lo mal que conduce.
- ¿Para cuanto tienes? - Me pregunto supongo que temiendo una respuesta
del tipo de “mas de una hora”
- Media hora, no será mas. Tu aparca por donde puedas y esperame - Le
dije mientras me bajaba del coche aprovechando un semáforo a pocos metros de la
puerta de la casa del cliente, que ya me esperaba en la calle.
Vi como me avanzaba y aparcaba un poco mas adelante de mi destino
justo antes de entrar en el portal para hacer mi trabajo.
-¿Cómo estas? - Me pregunto el cliente mientras me pasaba el brazo por
la cintura y me conducía hacia su piso.
-Bien ¿y tu?.- Fue la respuesta de cortesia.
- ¿Quien es ese del coche? ¿Tu chulo? - Empezo el con las preguntas tontas.
Le eche una mirada de sorpresa y conteste: ¿Tu crees que yo podria tener un chulo?
- Un amigo sera entonces. ¿Como te va el trabajo? - cambio rapidamente de tema.
Le eche una mirada de sorpresa y conteste: ¿Tu crees que yo podria tener un chulo?
- Un amigo sera entonces. ¿Como te va el trabajo? - cambio rapidamente de tema.
-De aquella manera, los hombres parece que estáis inapetentes, jiji.-
Respondí con mi voz de máxima simpatía.
Es un cliente al que le vuelve loco verme con ropa interior sexy y tacones
altos. Verme caminar contorneándome y en un momento tirar de los lazos que
aguantan las braguitas y hacerlas caer de golpe.
- Me estoy buscando una secretaria.- Me dijo - No puedo con todo el papeleo que tengo.
- ¿Ah si? Que interesante! ¿Y cuales son los requisitos que tiene que cumplir?
- ¿Ah si? Que interesante! ¿Y cuales son los requisitos que tiene que cumplir?
- Pues ya sabes que tenga un buen culo y que la chupe bien. Ya sabes yo quiero una secretaria que este debajo de la mesa y vaya chupando
mientras trabajo y hablo por teléfono. Ah y despues claro que sea una crack como administrativa y que sepa de marqueting y de creacion de webs y claro la atencion telefonica tambien es importante. Una como tu por ejemplo. ¿Tu no quieres?
- ¿Y cual es el sueldo exactamente? - conteste yo sabiendo que realmente no queria ni oirlo.
- Pues ya sabes lo que cobran las administrativas, 900 euritos mas o menos. - Me contesto tan tránquillo. Casi me parto de risa, pero despues pense que habra mas de una que aceptaria esas condiciones.
- ¿Y cual es el sueldo exactamente? - conteste yo sabiendo que realmente no queria ni oirlo.
- Pues ya sabes lo que cobran las administrativas, 900 euritos mas o menos. - Me contesto tan tránquillo. Casi me parto de risa, pero despues pense que habra mas de una que aceptaria esas condiciones.
- De momento lo mas barato, de todas formas, es llamarte de vez en cuando. Vienes cuando tengo ganas y sale mas a cuenta que llevar a cenar a ninguna chica para después a lo mejor hacer algo o a lo mejor no. Y claro mis cenas son todas de 200 euros o mas y yo si la llevo a un restaurante sera uno bueno. - Seguia explicandome.
- Pues a mi no me invites a cenar, yo no tengo hambre pero tengo que pagar la calefaccion, asi que me das 200 euros y follamos directamente.
- Que guapa eres. Por eso me gustas, no necesitas cenar, solo follar.
En menos de media hora sorprendí a Niuf Niuf abriendo la puerta del
coche sin que el me viese llegar. Estaba repasando el vocabulario de animales en ruso. Que mono...
jueves, 2 de abril de 2015
DESAYUNO DE LOS JUEVES
Se mueve
despacio, cada nueva vez que lo veo camina mas lentamente. Debe tener casi 80
años, formando parte de esos clientes que me siguen desde que llegue a España.
Cuando veo su número al tomar el teléfono sonrío. Me llama todos los jueves a la primera hora
de la mañana.
-Hola, Alicia, ¿cómo estas?, ¿te va bien?.- Me dice.
-Si claro.-
Le respondo con voz agradable.
- Pues baja,
que tenemos que desayunar alguna cosa.- Es la misma invitación cada vez, a la
que no puedo oponerme.
Me visto y
salgo a la calle encontrándomelo en la esquina ya esperándome. Le sonrío.
-Hola,
¿Cómo estas?.- Le pregunto
- Bien,
pero tu tienes que comer algo.- Juntos caminamos apenas hablándonos hasta
llegar al café de siempre.
- Traenos una botella de vino.- Pide él
a la camarera de siempre mientras nos sentamos. La camarera trae la botella y la libreta para apuntar el pedido aunque realmente no la necesita, sabe perfectamente lo que vamos a pedir. Desde hace muchos años siempre tomamos bocatas de jamón y queso y el pan con tomate. Después viene su carajillo de orujo y mi café con leche.
Mientras me
tomo el desayuno, él me va mirando con ojos embelesados y de vez en cuando me pregunta si estoy bien. Yo le contesto que si, cuento alguna anécdota de la semana y seguimos desayunando. Creo
que el disfruta mucho más observándome mientras como que con todo el sexo que pueda tener.
Después en
el apartamento va rápido, más que nada para cumplir con el protocolo
establecido y como para tener excusa para volver otro día.
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